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Opinión: Radicalismo radicales en libros de texto, por Rafael Fenoy

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Suele utilizarse la palabra radical o radicalismo con intención peyorativas, descalificadora. Así cuando se hacen determinadas propuestas que pretenden solucionar problemas de cualquier tipo, si no gozan de la “simpatía” de quien debe atenderlas se tachan simplemente de “radicales”. En un intento de asociarlas a inviables: por extremistas, por no estar centradas en el asunto, por no contemplar las distintas perspectivas…etc.

La fácil descalificación genera mayor escándalo cuando se plasma en libros de texto que contienen lecturas que están dirigidas a formar las jóvenes mentes del alumnado. Precisamente la falta de control sobre el contenido de los libros de texto genera una gran preocupación entre familias y profesorado, ya que a través de ellos, el alumnado puede recibir una información errónea en el mejor de los casos o malintencionadamente manipulada en el peor. Conviértese entonces la enseñanza en adoctrinamiento. Fenómeno peligroso en extremo porque de eso viven los integrismos de cualquier género. Sancionar con que “esto es así y punto”, sin matices, sin reflejar la existencia de posiciones, al menos divergentes, es mostrar un universo cerrado, totalitario, a la juventud que se está preparando para asumir su inaplazable responsabilidad social.

Un botón de muestra es el caso de lo publicado por una editorial conocida de libros de texto al reflejar afirmaciones más que tendenciosas sobre el feminismo, además de calificarlo de radical, como si el ir a la raíz de los problemas fuese un tipo de delito. Porque eso y nada más que eso es ser radical. Enfocar la solución de un problema analizando la raíz del mismo, las causas primigenias que lo provocan. Más que un reproche sería el mayor de los elogios tildar una propuesta de “radical” ya que no hay solución posible de un problema si no se aborda desde la raíz del mismo. Se pretenderá haber mejorado algo, pero en ocasiones, precisamente por no ser radicales, son peores los remedios que las enfermedades.

Se impone una supervisión de cada uno de los textos escolares, al objeto de que las editoriales esmeren la suya propia y no permitan la distorsión de la realidad a fuerza de inocular, posiblemente sin pretenderlo, en la mente infantil o juvenil el “pensamiento único”.

Fdo Rafael Fenoy Rico

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Opinión: ¿Educación gratuita? Lo que cuesta estudiar, por Rafael Fenoy

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El comienzo de curso ha llegado y aún el alumnado no ha pisado las aulas cuando las familias, muchas de ellas mediante grupos de wassap reciben el listado del material escolar que deben llevar al centro, incluyendo los paquetes de folios correspondientes por cada hijo o hija y una suma de dinero que puede oscilar entre 10 y 25 euros. Se preguntan las familias ¿Qué ha pasado con el material que el año pasado se llevó al centro? Los retoños apenas utilizaron un 30% del mismo y nada se sabe del resto. Es difícil hacer comprender a cada familia que haya gastado los 1000 folios, o los 10 lápices de escribir, o que las tijeras se hayan roto o la regla que todos los años se vuelve a pedir. Una de dos o el alumnado son agujeros negros que consumen y rompen todo el material de curso a curso o algo nada claro ocurre en los centros. Y del dinero mucho cuidado con no dar cuentas claras de en qué se gasta hasta el último céntimo de dineros que nunca debieron ser pedidos.

La enseñanza es obligatoria y por ello gratuita. Si obligan a las familias a llevar a sus hijas e hijos a los centros, cosa más que discutible, aunque por tradición se ha asumido, qué menos que esa obligación con el Estado no conlleve “impuestos adicionales”. Se supone que se pagan impuestos para, entre otras cosas, que la educación sea gratuita. Que nadie tenga que aportar cosa alguna y que con los gastos de funcionamiento de los centros educativos se atiendan todas las necesidades. Cuando se dice que España es el 5º país por la cola en inversiones en educación, se entiende que quien hace las cuentas no cuenta con lo que les cuesta a las familias la educación de sus hijos e hijas.

Políticos y sindicalistas que defienden una escuela de todos y para todos deberían pedir cuentas a los gobiernos autonómicos, que son los competentes, sobre el control de la “gratuidad”. En función de la norma ningún centro educativo tiene competencia en pedir nada a las familias. Y las familias no deben gastar dineros en materiales escolares. Incluso el asunto de los libros de texto, donde el costo está tasado y existen “cheque libros” para su adquisición, debería ser a cuenta totalmente de las administraciones educativas.

El estado de limosneo que algunas familias deben hacer para que sus hijas e hijos puedan tener material escolar es denigrante, cuando la ley les obliga a enviarles a la escuela o instituto. En este estado de pedigüeñísmo, de los centros escolares, tiene sentido que la Caixa y ayuntamientos “donen” materiales escolares, cual de nuevas limosnas se tratara denigrando, porque son publicitadas, tanto a quien la recibe como a quien públicamente se enorgullece de darlas. Justicia y no favores. Esto de pedir material escolar a las familias debe cortarse de raíz.

Fdo Rafael Fenoy Rico

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Opinión: Deudas tengas y te las critiquen, por Rafael Fenoy

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Recientemente el Ministerio de Hacienda ha publicado datos sobre el endeudamiento de las administraciones públicas. Comunidades autónomas y municipios se han visto retratados en cuadros de datos donde se refleja el volumen de deuda que soportan y que no para de crecer.

Esto de las finanzas públicas no debiera enfocarse de manera muy distinta a la economía familiar, porque se supone que se rige por el principio del bien común y, en esto, los dineros públicos deben ser más comunes si cabe. Importa, y mucho, que todo el núcleo familiar sea consciente de donde vienen los dineros y de que forman se gastan, así como establecer una regla de oro que siempre supone atender los gastos necesarios para vivir y después, si queda algo, dedicarlo al ahorro, por aquello de los imprevistos, urgencias.

Sólo después de esto, si quedase algo dedicarlo al ocio, viajes, renovación de mobiliarios etc.… Pero de esta forma no parecen conducirse quienes mandan en los dineros públicos. Y es que para hacer carrera política cuanto más se gaste más parece que se acelera la misma. Con esta endiablada lógica los presupuestos de las administraciones públicas no acaban de apretarse el cinturón, en cuanto a gastos suntuarios, que permiten proyectar mediáticamente la imagen del político de turno o “inversiones” que permiten también arrimar ascuas a determinadas sardinas amigas empresariales.

En definitiva la cosa no va bien. Pero encima los datos se aportan en un formato que refuerzan prejuicios, permitiendo colgar sambenitos impenitentes en las espaldas de regiones tradicionalmente esquilmadas.

Este es el caso de Andalucía, cuyo gobierno no lo hace bien, pero es que en los otros territorios sus gobiernos lo han hecho mucho peor. En esto, PSOE y PP, se reparten a diestra y siniestra responsabilidades. Aparece Andalucía en los datos como la primera, tristemente, en cuanto a incremento de la deuda, entre 2008 y 2014, situándose en la segunda posición en mayor endeudamiento, detrás de Madrid. Y por supuesto comunidades como Galicia, Asturias, Cantabria o La Rioja aparecen como las que más han reducido su endeudamiento en ese periodo. No obstante estableciendo una relación entre deuda y población resulta que esos territorios mantienen por habitante tres y hasta cuatro veces mayor endeudamiento por habitante que Andalucía. Y uno se pregunta: Si son de los que más han ido reduciéndola. ¿Cuánto mayor agravio comparativo existiría antes? Menos Madrid y Aragón, el resto de comunidades tienen más deuda por habitante que Andalucía. ¿De qué estamos hablando?.

Los datos muestran unos desequilibrios territoriales, insultantes para el pueblo andaluz e incompatibles con el discurso de que todos los españoles, menos la monarquía, somos iguales ante la ley.

Fdo Rafael Fenoy Rico

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Opinión: Nunca pasa nada, hasta que pasa, por Rafael Fenoy

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Un trágico botón de muestra. El núcleo de población de Atlanterra es una extensa área de la costa dentro del término municipal de Tarifa, que se encuentra a una distancia de 42 Kms, colindando con Zahara de los atunes y situada a menos de la mitad (16 Kms) de Barbate. La población casi toda el año en Atlanterra no llega a los 500 habitantes, pero en época estival supera los 15.000. Un dato a considerar es que más de 2900 viviendas están censadas en la zona.

Si los servicio médicos son ya deficientes a lo largo de todo el año en Zahara de los Atunes, pues no hay servicios de urgencias 24 horas y ni tan siquiera una simple ambulancia, en verano se agrava la situación. Por otro lado, a pesar de la Orden de 7 de junio de 2002, por la que se actualiza el Mapa de Atención Primaria de Salud de Andalucía, que establece para Atlanterra la Zona (ZBS) de Bárbate, en la práctica se dirige a las personas a la zona sanitaria de Tarifa.

Más lejos y por tanto mayor tiempo de respuesta en caso de urgencia. Los vecinos se han organizado y llevan meses haciendo infructuosas gestiones alertado a las distintas autoridades del peligro existente ante esta falta de medios, ante un caso de urgencia grave. Pero los políticos “irresponsables” piensan que como ¡nunca pasa nada!

La desgracia ocurrió el pasado día 14 de julio, sufriendo una persona un infarto mientras transitaba por el paseo marítimo. Se llamó de inmediato al 112. La ambulancia tardó más de media hora en llegar y, para entonces, esta persona ya había fallecido. Incluso la Policía Local tardó más de dos horas en aparecer. Mientras los transeúntes pasaban ante la persona fallecida tapada por una manta, rodeada por su desconsolada familia, hasta que a altas horas de la madrugada con la presencia del forense se procedió al levantamiento del cadáver.

¡Y ahora qué! La probabilidad de sufrir un percance grave es directamente proporcional al volumen de población. En las últimas décadas la población ha aumentado su capacidad de moverse y además se incrementa el número de extranjeros residentes, unos y otros pagan impuestos. El sistema de Salud debe contemplar estas contingencias reforzando en periodo estival los servicios, precisamente para garantizar la prestación de los mismos.

Fdo. Rafael Fenoy Rico

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Opinión: Movilízate, Resetéate, por Rafael Fenoy

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Palabras entretejidas en la letra de una nueva canción de Brisa. Se afirma constantemente que los tiempos cambian, que más que evolución asistimos y vivimos una acelerada revolución provocada por la conectividad que permite las tecnologías vía satélite y las redes inalámbricas. El acceso a lo que ocurre, en cualquier parte del mundo en el mismo instante en que se produce, está cambiando profundamente la manera de comprender el mundo y establecer una relación real con él.

La mente percibe que, a fuerza de manifestar opiniones o deseos, reivindicaciones en general, es posible transformar la realidad. El hecho de que una opinión sea compartida por muchas personas no permite que esta opinión pase la frontera de lo virtual para instalarse en el mundo real que se pretende modificar. Denuncias en redes sociales, sobre todo y de todo tipo, por sí, no alteran lo denunciado. Por otro lado, también se piensa que el compartir eventos, sucesos, pensamientos etc. permite crear “estados de opinión”. Y es cierto que se va creando una especie de “conciencia colectiva”, eso sí virtual, que algunas personas piensan que ayudará a modificar la realidad, es decir, las relaciones de poder político o económico.

Los hechos, que en estos últimos años se han venido sucediendo, parecen no dar la razón a estas pretensiones. De hecho, a pesar del aumento del estado de conciencia sobre la corrupción, de un partido político o de incluso los políticos electos, no parece que la intención de voto en unas próximas elecciones varíe sustancialmente. De hecho, la protesta virtual, firmas de apoyo a determinadas causas o denuncias de abusos o fraudes parece que actúa como un elemento desmovilizador ya que algunas personas creen haber hecho algo por la “causa” firmando on line una petición o denuncia de este tipo.

¿Sabe alguien el efecto que causa en los políticos estos millones y millones de firmas virtuales? Nada cambia e incluso se hace más difícil conseguir respuestas de quienes detentan poderes. Y es que básicamente se suele pedir “peras al olmo”, ya que las agendas políticas, definidas en función de intereses económicos e ideológicos, no se alteran por unos cientos de miles de firmas más o menos. Cuantas más oportunidades de intervenir realmente sobre la realidad menos se hace, porque se fía y se confía en que otros, la oposición, los concientizados, la militancia social, lo haga. No parece que el esquema funcione y por ello sería necesario ir “reseteándote y movilizándote” en el mundo real, no pidiendo virtualmente, sino transformando realmente.

Fdo Rafael Fenoy Rico

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Opinión: Cerrar los CIEs antes que nos metan en ellos, por Rafael Fenoy

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Exagerar en ocasiones ayuda a comprender. En la Alemania de 1932 pocos preveían lo que estaba a punto de suceder. Primero comenzó la persecución contra los anarquistas, luego los comunistas, le siguieron los socialistas, los gitanos, los judíos, los eslavos…, en realidad sólo quedaban a salvo del aparato represor del Estado nazi, los arios de raza probada y de ideología nacionalsocialista.

¿Pero cómo empezó todo el horror? No fue de un día para otro, no fue una declaración explícita, no fue una ley sancionadora. Comenzó dando poder a la policía alemana, a la Gestapo, para detener a cualquier persona y encarcelarla sin pasar por el juzgado. Se justificó, entonces, por motivos de seguridad, ya que las gentes de bien, las personas de orden, nada tenían que temer del aparato policial que velaba por su seguridad. Sin embargo, la historia ha enseñado constantemente que con las libertades y derechos no se puede jugar, ni siquiera hacer excepciones, excepcionales, aunque se esgrima la defensa del interés general para ello.

Póngase Vd., por un momento, en el papel de una persona “indocumentada”. Este es un hecho objetivo: o se tiene documento de identidad o no se tiene. Por circunstancias, todo lo extraña que se quieran, a Vd. le solicita un policía la documentación, si no la lleva puede ocurrirle dos cosas. Un inciso: Si a una persona la ley la puede tratar de dos maneras es que la ley es injusta por inhumana. Si es Vd. de nacionalidad española, le sancionan por una “falta administrativa”.

Y aunque parezca mentira en otros países de Europa (llamados demócratas) la estancia irregular es delito, en España sólo es una falta administrativa, razón por la que ningún ciudadano español es privado de libertad. Ahora bien, como Vd. sea una persona “inmigrante”, lo encierran en un CIE. (Centro de internamiento para extranjeros). Le quitan la libertad sin que Vd. haya cometido delito alguno, sin que un juez acuerde su internamiento. Vd. se preguntará ¿Algo así como la Gestapo desde 1933 en adelante?.

¡Cuidado! Como decía el poema: Primero vinieron por estos, pero como yo no era de ellos, yo tranquilo. Después vinieron por aquellos, pero como yo tampoco lo era, estaba tranquilo, no hice nada. Pero ahora viene a por mí y… ¡estoy sólo! No es una exageración, aunque a alguien se lo parezca, es la defensa de derechos inalienables. Por ello a las personas indocumentadas, hay que identificarlas y facilitarles documentación, sólo y nada más que eso. No más CIEs, que se cierren todos antes que comiencen a meternos en ellos.

Fdo. Rafael Fenoy Rico

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Opinión: Podemos porque queremos, por Rafael Fenoy

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Es conocida la expresión “querer es poder” y siendo en parte una verdad que acompaña a la humanidad desde tiempos inmemoriales, no deja de ser parcialmente cierta. Y la parte de certeza reside precisamente en nuestra capacidad de controlar la voluntad, tanto en cuanto a su intensidad como a su dirección, ya que desear aquello que realmente esté en el campo de nuestras potencialidades es una muestra de sabiduría. Cuando esto es así, la intensidad del querer es el elemento esencial para conseguir aquello que se desea.

Pero no siempre deseamos lo que por nuestros únicos medios podemos obtener. En ese caso, cuando el poder depende de elementos extraños, ajenos a nuestra voluntad, cuando incluso el azar interviene, por aquello de la confluencia de múltiples variables, entonces querer no siempre basta para poder.

Sin embargo, en el ámbito de la conducta humana, donde se supone actúa la libertad, aspecto este nada sencillo de definir, el giro de la frase goza de una amplia veracidad. Porque efectivamente podemos porque queremos. Y es preciso afirmar, contundentemente, que cuando alguien no quiere tampoco puede. En multitud de ocasiones, podríamos si quisiéramos y no llegamos a querer porque no llegamos a creer en nuestra propia capacidad para ello.

En este sentido, el contexto en el que vivimos condiciona fuertemente nuestras intenciones. En este sutil, pero real, engranaje del yo y mis circunstancias orteguiano, se desenvuelve la conducta y viene a cuento, el cuento del elefante encadenado a una pequeña estaca, de Bucay. Una estaca que, cuando pequeño, bloqueaba el forcejeo del paquidermo, llevándole a la conclusión fatal de su imposibilidad para liberarse, a pesar de que, en su adultez su fuerza real permitiera lograr su libertad sin dificultad.

Muchos prejuicios, algunos tabús y abundante falta de autoestima, aplastan nuestra voluntad de PODER. En este juego ideológico, abonado por una permanente y sutil manipulación propagandística, llegamos al convencimiento de que ¿para que querer si no podremos hacer? Este razonamiento, que en un estado social y mental saludable sería muestra de sabiduría, manifiesta la mayor de las desesperanzas, provocada por una errónea percepción de las reales capacidades para generar el cambio, para poder hacer aquello que nuestro intelecto concluye como necesario.

El adaptado clásico triangulo: Sabiduría para establecer lo necesario, discernimiento de lo imposible, y compromiso transformador, sitúa la reflexión y anima a concluir que: Podemos porque queremos (porque creemos) que otro mundo más humano es posible.

Fdo. Rafael Fenoy Rico

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Opinión: Demasiado ruido y pocas “nueces”, por Rafael Fenoy

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Y es que de ruido se trata cuando las personas tienen más tiempo libre para disfrutar de los entornos urbanos y el medio ambiente. Pero es bien sabido que la categoría de persona se adquiere cuando se tiene en consideración a otras personas con las que se convive.

La prensa local, en 2016, se hizo eco de una necesaria reforma de la Ordenanza Municipal de Protección del Medio Ambiente contra el ruido y vibraciones publicada en el año 2000. En enero de 2017, la mismísima Organización Mundial para la Salud (OMS), colocó a Algeciras en el segundo lugar de la lista de ciudades españolas con mayor tasa de ruidos. El mapa de ruido que publica el Ayuntamiento algecireño señala el tráfico como el principal generador de ruidos, seguido de la industria.

Pero en esto de los ruidos lo que suscita mayores indignaciones ciudadanas son los propiamente producidos por gentes incívicas que no respetan la tranquilidad de las personas que viven cerca. Voces, música excesivamente alta, todo tipo de ruidos, durante el día y sobre todo, ¡sobre todo!, durante la noche, momento dedicado al descanso imprescindible de todas las personas.

El Ayuntamiento de Algeciras publicó en 2011 la ordenanza municipal para el fomento y garantía de la convivencia ciudadana. En su preámbulo se dice que aborda: “aspectos que vienen reiteradamente generando problemas entre los vecinos.

Como las normas básicas de convivencia”, entre otras,…” los ruidos molestos que se generan en el ámbito domiciliario”. Establece esta ordenanza las normas de conducta, en su artículo 24, que vienen muy a cuento en esta estación estival, y que prohíben: (1). …la permanencia y concentración de personas que se encuentren consumiendo bebidas o realizando otras actividades que pongan en peligro la pacífica convivencia ciudadana fuera de las zonas establecidas como permitidas…; (3)…. especialmente y en todo caso, …en zonas contiguas o aledaños de centros sanitarios, escolares, gasolineras y administrativos, así como en plazas públicas, soportales de viviendas, avenidas y calles abiertas al tráfico.; Especial prohibición (5)… el activar aparatos musicales desde el interior de los vehículos con las ventanillas, puertas o portones abiertos, proferir gritos, discutir, accionar aparatos o instrumentos musicales o análogos, que superen los niveles establecidos legalmente, o en su caso, que por su intensidad o persistencia generen molestias a los vecinos “que, a juicio de la Policía Local, resulten inadmisibles.”

Estas últimas palabras fueron objeto de diatriba legal llegando el Tribunal Superior de Andalucía a enmendar la plana obligando a rectificar la redacción y transfiriendo la valoración de las molestias a mediciones efectuadas con el aparataje correspondiente. Cierto es que existe el instrumento sancionador la pregunta es ¿Cuándo se aplicará?.

Fdo Rafael Fenoy Rico

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Opinión: Calendarios escolares y cuidado de la infancia, por Rafael Fenoy

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Cuando se hacen públicos los calendarios escolares en multitud de familias surgen las dudas de qué hacer con los críos cuando no hay clases. El sistema educativo además de cumplir con otras funciones permite tener recogida a la infancia y la juventud un buen número de horas para tranquilidad de los progenitores o tutores. En España 175 días, llamados lectivos, donde la asistencia del alumnado a los centros es obligatoria, cinco horas, en educación primaria y secundaria, 6 horas y treinta minutos, hasta los 16 años, que en muchos casos se “cumplen” cual condena inapelable.

Algunas personas adultas trabajan y suelen tener horarios laborales compatibles, pero son las menos. En general no es fácil compaginar la vida familiar, laboral y escolar pues los días donde los centros se cierran estas personas trabajadoras con hijas e hijos a su cargo se las ven y se las desean para tenerlos vigilados y atendidos. El clásico recurso a los abuelos de turno no siempre funciona, por distancia, por tristes ausencias o porque hicieron el petate y están de gira.

El calendario escolar en el pasado era bastante coherente con una forma de vida en la que por la estructura familiar de familias extensas y la escasa incorporación de la mujer al trabajo fuera de casa permitía la presencia de adultos en las casas con asiduidad, por lo que la chiquillería después de las clases sólo tenía que regresar al hogar, que siempre alguien los cuidaba. Incluso los lazos de buena vecindad, que siguen funcionando, aunque con mucha menor intensidad, suplían en momentos especiales.

Además la coincidencia del calendario laboral con el canónigo, el eclesial, simplificaba y mucho la coordinación con el escolar, que seguía idéntica lógica. Pero esta cuasi perfecta armonía en los tiempos de escuela, hogar y trabajo ha desaparecido. Sin embargo el calendario escolar mantiene su lógica religiosa a pesar de la secularización (laicidad) de la vida laboral y consecuentemente familiar. Las empresas no respetan los descansos o vacaciones en fiestas religiosas, donde antaño toda actividad, incluso artística o lúdica, quedaba paralizada, por el tiempo de pasión, por ejemplo, o las clásicas navidades.

Sin embargo el alumnado no tiene clases y eso si es un problema para muchas familias, cada vez en mayor número. Reducir el tiempo de trabajo, a las familias que precisan cuidar a los menores, sería una saludable solución.

Fdo Rafael Fenoy Rico

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Opinión: Mejor Ateo que católico hipócrita, por Rafael Fenoy

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En febrero de este año Francisco, el Papa, sugería que era mejor ser ateo que católico hipócrita. La controversia histórica sobre la posibilidad de ser ATEO se antoja añeja, por infecunda. Porque quien debe asumir la carga de la prueba es quien dice creer en Dios y no al contrario. La dificultad para negar la existencia de algo que no existe es inmensa. Negar que uno no sea, quien no es, se convierte en un artilugio ilógico que la mente humana le cuesta asimilar. Imaginemos que nuestra mente crea una “inexistencia”, por ejemplo el planeta “XX4&T”, si afirmamos su inexistencia y pretendemos que otras personas lo asuman, deberemos aportar pruebas. Pero estas pruebas necesariamente son inexistentes.

Un “carajal” de mucho cuidado. Porque ¿Qué supone afirmar la existencia de Dios? Si aquello que la idea de Dios representa, para quienes creen, es fundamentalmente el amor al prójimo, actuar con bondad y justicia, esto no se hace acto. Es entonces cuando se produce el “escándalo”. Y traemos a este texto las palabras del Papa Francisco, según Radio Vaticana: “¿Qué es el escándalo? Es decir una cosa y hacer otra, es la doble vida. ‘Yo soy muy católico, voy siempre a misa, pertenezco a esta u otra asociación, pero mi vida no es cristiana, no pago justamente a mis empleados, me aprovecho de la gente, hago negocios sucios”.

Porque este es el debate real entre creer, o no, en Dios que se sitúa en el terreno de la coherencia entre lo que se dice creer y la vida que se lleva. Porque actuar de manera incoherente, sobre todo en personas públicas que anuncian su “fe” a bombo y platillo y luego se comportan como si Dios no existiera, es un “Escándalo”. De hecho muchos notables acuden a solemnidades multitudinarias, siguen los ritos religiosos en primera fila, se santiguan, cuando caminan delante de la iglesia…, pero su vida no es cristiana, ya que se participa de turbios asuntos, se utiliza a las gentes para desarrollar sus carreras personales e incluso se llega a cumplir con la legalidad injusta.

Si las personas que acuden multitudinariamente a celebraciones religiosas, fuesen conscientes del inmenso compromiso social que contraen al expresar públicamente su fe, esta sociedad no podría producir tanta maldad. Las grandes empresas no contaminarían, ni sobreexplotarían el medio ambiente, no existiría la lacra del desempleo, no malvivirían miles de familias en la pobreza, quienes legislan pondrían el bien común por encima de cualquier otra consideración… En definitiva ese otro mundo posible sería una realidad. La verdadera prueba de que Dios existe se sitúa en la realidad de los actos.

Fdo Rafael Fenoy Rico

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