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Opinión: Los vecinos del Saladillo preocupados por la falta de seguridad en el barrio, por A.VV. Verde y Blanca

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Otra vez más en los medios de comunicación, locales, regionales y nacionales, y de todo tipo, prensa, radio y t.v., aparece en titulares nuestro barrio El Saladillo por el mismo asunto, tiroteo en nuestras calles, y ya van unos cuantos este año.

“A nadie le gusta la imagen que está dando nuestro barrio al exterior pero la realidad está ahí fuera y no podemos mirar hacia un lado. No nos cansamos de decir que no todo el mundo en nuestro barrio es delincuente, incívico o mala persona y que hay gentes trabajadoras, cívicas y buenas personas y por culpa de un grupo de personas no podemos meter en el saco a todo el mundo”.

Hay vecinos que ya no se conforman con la palabras “hechos aislados” o “hechos puntuales” y que este tipo de sucesos son algo más y que por desgracia se están repitiendo en las calles.

“Los vecinos que llevan bastante tiempo viviendo en el barrio están hablando de un cambio en el barrio, en algunas cosas se ha mejorado pero en otras está costando ese cambio, cuesta acabar con lo de la etiqueta de “barrio conflictivo”, parece una losa enorme y pesada y ellos se refieren al tema de la “seguridad” en nuestras calles. Si los vecinos se han dado cuenta de estos cambios en el barrio, los técnicos, especialistas, responsables, políticos, etc.. de las distintas administraciones se han tenido que dar cuenta”.

“Hay que mirar de frente y reconocer que hay un problema que si no se ataja puede agravarse, por lo que es necesario que entre todos se pueda buscar soluciones. No hay más vuelta de hoja, hay que trabajar por un barrio más seguro”.

“Desde Verde y Blanca deseamos que el agente herido tenga una pronta recuperación y destacar la labor de los agentes de seguridad y la policía local en este asunto. Esperamos que las distintas fuerzas de seguridad sigan realizando un trabajo continuado en la zona para velar por la seguridad y tranquilidad de los vecinos”.

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Opinión: Empacho mediático, oscuridad informativa, por Rafael Fenoy

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Y es que de medios se trata donde, con mayor frecuencia, se proyectan espectáculos “noticiables” y muy poca información. Este fenómeno acaba empachando a un sector, cada vez más numeroso de personas que dejan de ser oyentes o espectadores de unos “shows” inconsistentes e incluso ridículos, con vocación de convertirse en espectáculos, que generan expectación momentáneamente y que mediante el continuo y machacón rosario de programas de opinión y de insultos, sobre cualquier asunto, provocan hartazgo y hastío en seres inteligentes que se afanan por resolver situaciones cotidianas para poder disfrutar de un merecido descanso y un tiempo, desgraciadamente cada vez más escaso, para un reparador ocio.

Esta proliferación de programas de opinión viene de la mano del progresivo desmantelamiento de las líneas de investigación informativa, producido en las últimas décadas en todas las empresas dedicadas al periodismo. Pocos programas y secciones informativas mantienen la plantilla de profesionales necesarias para la indagación periodística, que permite el saludable y necesario ejercicio de ofrecer información veraz y relevante, socialmente hablando. Concitar a varios contertulios, que mucho opinan y poca información aportan, hacer entrevistas a una “opinador”, más o menos conocido, es una manera muy económica de cubrir un tiempo de emisión. Ya que aunque se pretende que se diga lo que se sabe, esto suele ser tan poco, que se acaba compitiendo en una gresca inútil informativamente hablando, abundando el recurso al ataque personal porque no se posee información que permita el contraste o argumentos para rebatir al “contrario”.

Un juego de mentiras, verdades a medias, falacias e incluso invenciones inverosímiles, que pretenden distraer a oyentes o espectadores sin aportar información contrastada alguna. Mientras tanto se retroalimentan los intereses de uno u otro signo y la resultante son programas informativos que no sólo no informan de “esto”, sino que además ocultan “aquello”.

Desde que se armó el Show del catalanismo secesionista nada en este país parece haber ocurrido, sobre todo lo que se relaciona más directamente con la corrupción de los partidos políticos protagonistas de tanta opinadora tarea. Ni uno sólo de los independentistas busca a los Pujol de ideología nacionalista catalana, ni se acuerden de Convergencia Democrática de Cataluña, hoy el PDCAT de Mas y Puigdemont… Tampoco de las tramas de la corrupción del PP, Gürtel and Company, ni de los dislates del PSOE Andaluz con ERES y fondos europeos para la formación… Estas maniobras mediáticas para enfatizar un asunto, angostando la indagación informativa sobre otros, entretienen y distraen al respetable, consiguiendo que pase desapercibido que hasta el mismísimo M. Rajoy, por ejemplo, solo sea indiciariamente un corrupto.

Fdo. Rafael Fenoy Rico

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Opinión: África llora, por Juan Cabrera

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Dicen que África es la cuna de la humanidad, pero hoy en día más bien parece la cuna de todas las desgracias. Es tremendo ver las imágenes que a diario nos ofrecen las televisiones, de débiles embarcaciones sobrecargadas de seres humanos en busca de una vida mejor, con peligro de sus vidas. Y como no sabemos aquí en España se les ubica en centros de internamiento que será lo más parecido a una cárcel .

Y los otros continentes tampoco lo están pasando bien. Sudamérica no levanta cabeza desde que Colón puso allí el pié .China quiere levantarse pero a costa de polucionar el planeta . Y Siria y los países vecinos no salen de una guerra , cuando están metidos en otra. África tiene más de mil millones de habitantes y posiblemente estén pasando calamidades más de la mitad. Es muy fácil decir:” donde comen dos comen tres”.

También se suele decir ” no cabíamos en casa y parió la abuela ” y el más sentencioso ” de fuera vendrán y de tu casa te echarán”. Cuando un joven sale de África, seguramente queda más abandonado un anciano o un niño. ¿Qué hacemos?. Decía John Lennon que la vida es lo que pasa, mientras nosotros miramos para otro lado. Y no se nos ocurre otra cosa que crear muros, cárceles , alambradas y bombas.

Cuenta la biblia que cuando Dios creó el mundo, dijo:” creced y multiplicaos”. Pues me parece que nos hemos pasado de rosca. ¿Sería la solución mejor el control de la natalidad ?. Lo cierto es que hay un gran desequilibrio en la humanidad.- ¿Qué sentido tiene venir a este mundo para ser infeliz? Si la Naturaleza es sabia, aviada está. ¡Qué bella es la vida, cuando la vida es bella!

JUAN CABRERA CANO

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Opinión: «El que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado», por Ángel Corbalán

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Hoy, el Señor nos hace un retrato de los notables de Israel (fariseos, maestros de la Ley…). Éstos viven en una situación superficial, no son más que apariencia: «Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres» (Mt 23,5). Y, además, cayendo en la incoherencia, «porque dicen y no hacen» (Mt 23,3), se hacen esclavos de su propio engaño al buscar sólo la aprobación o la admiración de los hombres. De esto depende su consistencia. Por sí mismos no son más que patética vanidad, orgullo absurdo, vaciedad… necedad.

Desde los inicios de la humanidad continúa siendo la tentación más frecuente; la antigua serpiente continúa susurrándonos al oído: «El día en que comiereis de él (el fruto del árbol que está en medio del jardín), se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal» (Gn 3,5). Y continuamos cayendo en ello, nos hacemos llamar: “rabí”, “padre” y “guías”… y tantos otros ampulosos calificativos. Demasiadas veces queremos ocupar el lugar que no nos corresponde. Es la actitud farisaica.

Los discípulos de Jesús no han de ser así, más bien al contrario: «El mayor entre vosotros será vuestro servidor» (Mt 23,11). Y como que tenemos un único Padre, todos ellos son hermanos. Como siempre, el Evangelio nos deja claro que no podemos desvincular la dimensión vertical (Padre) y la horizontal (nuestro) o, como explicitaba el domingo pasado, «amarás al Señor, tu Dios (…). Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 22,37.39).

Toda la liturgia de la Palabra de este domingo está impregnada por la ternura y la exigencia de la filiación y de la fraternidad. Fácilmente resuenan en nuestro corazón aquellas palabras de san Juan: «Si alguno dice: ‘Amo a Dios’, y aborrece a su hermano, es un mentiroso» (1Jn 4,20). La nueva evangelización —cada vez más urgente— nos pide fidelidad, confianza y sinceridad con la vocación que hemos recibido en el bautismo. Si lo hacemos se nos iluminará «el camino de la vida: hartura de goces, delante de tu rostro, a tu derecha, delicias para siempre» (Sal 16,11).

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Palabra del Señor

COMENTARIO.

Las Lecturas de hoy se refieren muy especialmente a aquéllos que tienen responsabilidad dentro de la Iglesia, quienes con su ejemplo y su predicación deben guiar al pueblo de Dios.

La Primera Lectura del Profeta Malaquías (Ml. 1, 14; 2, 2,8-10) es una dura advertencia a los Sacerdotes de esa época por su mal comportamiento y por la predicación de falsas doctrinas: “Ustedes se han apartado del camino, han hecho tropezar a muchos en la ley; han anulado la alianza que hice con la tribu sacerdotal de Leví … no han seguido mi camino y han aplicado la ley con parcialidad”

Luego en el Evangelio (Mt. 23, 1-12), Jesús hace algo parecido, criticando a un grupo religioso de su época, el de los Fariseos, cuyo objetivo era la práctica de la ley de Moisés en la forma más estricta y detallada.

La crítica del Señor se basaba sobre todo en que ellos mismos no cumplían lo que exigían cumplir a otros, por lo que el Señor los llamó “hipócritas”. Es por ello que hoy día en el lenguaje coloquial religioso el término “fariseo” ha venido a ser considerado sinónimo de “hipócrita”.

El Evangelio de hoy trae una frase que llama la atención, la cual es importante aclarar: “A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre Celestial”. ¿Por qué, entonces, los Católicos llamamos “Padre” al Sacerdote? Es una pregunta y un ataque que formulan los enemigos de la Iglesia a nosotros los Católicos.

Y la respuesta es que llamamos así a los Sacerdotes por lo mismo que llamamos “maestro” al que enseña y por lo mismo que llamamos “guía” al que orienta o dirige. En realidad usamos esos nombres porque no tiene nada de malo hacerlo y porque Jesucristo realmente no prohibió que lo hiciéramos.

Lo que sucede es que al aislar la frase y sacarla fuera de contexto parecería que no puede llamarse a nadie ni “padre”, ni “maestro”, ni “guía”. Si eso fuera cierto no pudiéramos llamar a nuestro progenitor “padre”. Ese es el sentido material de la palabra “padre”: progenitor. Cuando llamamos a los Sacerdotes, “Padre” el vocablo tiene un sentido espiritual.

Y el mismo Jesús utiliza la palabra “padre” en ese sentido espiritual para referirse a alguien que no es Dios Padre.

En la parábola del rico y el pobre Lázaro, Jesús pone en la boca del rico esta exclamación: “Padre Abraham, ten piedad de mí” (Lc. 16, 24).

De allí que haya que ver todo el contexto de este trozo del Evangelio, para podernos dar cuenta que lo que quiere prohibir el Señor no es el uso de las palabras “Maestro”, “Padre” y “Guía”, sino la actitud de superioridad con relación al prójimo.

Para poder entender lo que quiere decir este pasaje bíblico no hay que quedarse con lo que significan estas palabras, sino con el sentido de todo el pasaje, en el que lo más importante es el llamado a la humildad de parte de los que tienen esas funciones.

Si nos fijamos cómo concluye el planteamiento de Jesús, podemos darnos cuenta de qué es lo que el Señor nos quiere comunicar con esa advertencia: “El mayor de entre ustedes sea vuestro servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.

El Señor condena el orgullo de los que quieren ocupar los primeros puestos y hacen las cosas para ser admirados. A esta conducta Jesús contrapone la sencillez y humildad que desea que sean sello de sus apóstoles y discípulos, los cuales deben ser “servidores” de los demás.

Y no sólo nos lo aconsejó, sino que de esto nos dio ejemplo al hacer un servicio que usualmente hacían a los invitados a los banquetes los sirvientes de las casas: lavar los pies a sus Apóstoles en la Ultima Cena.

A esta actitud de humildad que el Señor reclama, hay que añadir el amor y la entrega generosa por los demás de que nos habla San Pablo en la Segunda Lectura (1 Tes. 2, 7-9. 13). Aquí vemoscuál es el trato que el Apóstol ha dado a aquéllos a quienes sirve. Más allá del servicio, les habla de una ternura maternal y hasta de entregar la propia vida por ellos.

Veamos ahora con detalle, algunas de las acusaciones hechas por Jesús a los Fariseos en el Evangelio de hoy, para no caer nosotros en la misma hipocresía que el Señor condenó tan duramente:

“Hagan todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra”. ¡Cuántas veces nuestro ejemplo no va parejo con nuestra predicación y con nuestras exigencias a los demás! ¡Cuántas veces nuestros actos contradicen nuestras palabras!

Sin embargo, a veces son otros los que desdicen con su ejemplo lo que predican. ¿Qué hacer, entonces? Si ellos no practican lo que dicen, ¿significa que hay que descalificar lo dicho?

Debemos recordar que Dios quiere que sigamos los buenos consejos, aunque quienes los den no den el ejemplo con sus obras. Así que no sirven excusas como: “hay Sacerdotes sinvergüenzas, por tanto yo no creo en los Sacerdotes ni en lo que predican”

Esta excusa suele escucharse con cierta frecuencia, pero no es válida. Sólo Dios es perfecto; sólo Jesús fue Maestro perfecto, pues era Dios. Todos los seres humanos podemos errar, por lo que los maestros humanos pueden ser imperfectos en sus enseñanzas y mucho más en sus obras.

Tratemos, entonces, de tener coherencia entre nuestra vida y nuestras palabras, dando siempre buen ejemplo y evitando el pecado de escándalo. Pero no hay que descalificar a los predicadores porque su ejemplo no sea perfecto.

“Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover”. Los Fariseos ponían cargas pesadas e insoportables a los demás, y ellos mismos no las cumplían. No hagamos nosotros igual.

Pero también al pensar en las cargas, recordemos lo que nos dice Jesús: “Mi yugo es suave y mi carga es llevadera” (Mt. 11, 30). Y es llevadera y dulce nuestra carga, pues Jesús la comparte con nosotros. Jesús nos ayuda a llevarla. El tuvo al Cireneo que le ayudó a llevar su cruz. Y ¡qué mejor Cireneo que el nuestro! Es Jesús mismo quien viene a ayudarnos, cuando le entregamos a El nuestras cargas.

Por otro lado, ¡cuántas veces cargamos a nuestros prójimos con nuestras cargas, a veces reales, a veces inventadas por nosotros mismos! Pero debemos saber que Dios desea que nosotros no carguemos de peso a los demás, sino que más bien les ayudemos a llevar sus cargas.

“Todo lo hacen para que los vea la gente”. Aquí sí es verdad que el “fariseo” se nos sale con más frecuencia. ¡Cómo nos gusta ser admirados y respetados! ¡Cómo nos gusta que se hable bien de nosotros! Y, peor aún, ¡cuántas son las cosas que hacemos para ser apreciados y alabados! ¿Qué valor, entonces, tienen esas cosas buenas que hacemos, pero con un fin farisaico, interesado, impuro? ¿Dónde está la pureza de corazón y la rectitud de intención cuando así nos comportamos?

Cuando oímos hablar de los fariseos y recordamos cómo el Señor los acusó y los fustigó, nos parece que son personajes lejanos en el tiempo y que nada tienen que ver con nuestra manera de proceder. Hasta podríamos pensar: ¿para qué están en los Evangelios y para qué nos ponen en la Liturgia todos estos regaños que el Señor le da a los fariseos?

La crítica del Señor se basaba sobre todo en que ellos mismos no cumplían lo que exigían cumplir a otros, por lo que Jesús los llamó “hipócritas”. Es por ello que hoy día en el lenguaje coloquial religioso el término “fariseo” ha venido a ser considerado sinónimo de “hipócrita”.

Pero … ¿nos hemos puesto a pensar que también nosotros a veces somos como los fariseos? La hipocresía es uno de los defectos que nos permitimos a nosotros mismos, casi sin darnos cuenta. La hipocresía, la cual vemos tan repugnante, es doblez y falta de rectitud de intención.

El doblez (¿o la doblez?), es decir, el tener dos caras, es más frecuente de lo que creemos o nos damos cuenta. ¿Nos hemos detenido a pensar que hipocresía es también hacer las cosas con intenciones escondidas o distintas a las que mostramos? ¿Nos damos cuenta que a veces somos hipócritas hasta con Dios? ¡Y esa actitud la consideramos como un derecho adquirido! Está tan arraigada a veces en nuestra manera de proceder que ya ni nos damos cuenta de que es un defecto, porque nos sale de manera demasiado espontánea.

Pero esa actitud es totalmente contraria a la pureza de corazón, que Jesús nos pide: Bienaventurados los de corazón puro… (Mt. 5, 8)

La advertencia de Jesús nuestro Señor es bien clara: “Si vuestra santidad no es mayor que la de los maestros de la Ley y los Fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mt. 5, 20).

Practiquemos la pureza de corazón, la rectitud de intención, la honestidad mental y espiritual. Si nos cuesta, pidámosla en la oración. Sólo así, el discurso contra los fariseos no será para nosotros.

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Protagonista de la Semana: Rocío Arrabal, parlamentaria y candidata a la secretaría local del PSOE

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La parlamentaria Rocío Arrabal, ha presentado esta semana su candidatura a la secretaría local del PSOE, un cargo al que también aspira el actual líder local, Juan Lozano. Arrabal nos cuenta sus inicios, su trayectoria, y lo que espera del PSOE del futuro, al que pretende dirigir.

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Opinión: Lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios, por Ángel Corbalán

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Hoy, se nos presenta para nuestra consideración una “famosa” afirmación de Jesucristo: «Lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios» (Mt 22,21).

No entenderíamos bien esta frase sin tener en cuenta el contexto en el que Jesús la pronuncia: «los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra» (Mt 22,15), y Jesús advirtió su malicia (cf. v. 18). Así, pues, la respuesta de Jesús está calculada. Al escucharla, los fariseos quedaron sorprendidos, no se la esperaban. Si claramente hubiese ido en contra del César, le habrían podido denunciar; si hubiese ido claramente a favor de pagar el tributo al César, habrían marchado satisfechos de su astucia. Pero Jesucristo, sin hablar en contra del César, lo ha relativizado: hay que dar a Dios lo que es de Dios, y Dios es Señor incluso de los poderes de este mundo.

El César, como todo gobernante, no puede ejercer un poder arbitrario, porque su poder le es dado en “prenda” o garantía; como los siervos de la parábola de los talentos, que han de responder ante el Señor por el uso de los talentos. En el Evangelio de san Juan, Jesús dice a Pilatos: «No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba» (Jn 19,10). Jesús no quiere presentarse como un agitador político. Sencillamente, pone las cosas en su lugar.

La interpretación que se ha hecho a veces de Mt 22,21 es que la Iglesia no debería “inmiscuirse en política”, sino solamente ocuparse del culto. Pero esta interpretación es totalmente falsa, porque ocuparse de Dios no es sólo ocuparse del culto, sino preocuparse por la justicia, y por los hombres, que son los hijos de Dios. Pretender que la Iglesia permanezca en las sacristías, que se haga la sorda, la ciega y la muda ante los problemas morales y humanos de nuestro tiempo, es quitar a Dios lo que es de Dios. «La tolerancia que sólo admite a Dios como opinión privada, pero que le niega el dominio público (…) no es tolerancia, sino hipocresía» (Benedicto XVI).

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?»
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.»
Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?»
Le respondieron: «Del César.»
Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»

Las Lecturas de este Domingo tratan un asunto importante para el buen desenvolvimiento de la vida de los pueblos, de los gobiernos y de los gobernados.

El Evangelio de hoy toca un asunto político-religioso: la autoridad civil y la autoridad divina; la función del Estado y la función de la Iglesia. Se trata del episodio en el cual los Fariseos, pretendiendo nuevamente poner a Jesús contra la pared, le preguntaron si era lícito pagarle impuestos a Roma.

Si decía que no -pensaron ellos- podría ser interpretado como desobediencia a la autoridad civil, en manos de los romanos que tenían ocupado el territorio de Israel. Si contestaba que sí, podría interpretarse como una limitación de la autoridad de Dios sobre el pueblo escogido. La respuesta de Jesús fue clara y sin caer en la trampa: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22, 15-21).

Así que Jesús no estaba contra la pared. Con esta hábil respuesta -como muchas otras del Señor ante la insidia de los Fariseos- Jesús deja claramente establecido que el respeto y el tributo no sólo se le debe a la autoridad civil, sino que principalmente debemos darle a Dios lo que es de El y a El corresponde.

Como consecuencia de esto, la Iglesia tiene su campo propio de acción independiente y por encima de toda autoridad política. Por otro lado, la autoridad política tiene su campo propio de acción, relacionado con el orden público y el bien de todos los gobernados. Sabemos, además, que el buen gobernante será aquél que cumple con los designios de Dios buscando el bien de todos los gobernados.

¿Qué significa todo esto? Significa varias cosas.

1.) En primer lugar debemos saber que toda autoridad temporal viene de Dios. Recordemos lo que Jesús, más tarde, le dijo a Pilatos, el gobernador romano, en el momento del juicio que éste le hizo: “Tú no tendrías ningún poder sobre mí, si no lo hubieras recibido de lo Alto” (Jn. 18, 11).

2.) Si la autoridad civil viene de Dios, también depende de El. Esto tiene como consecuencia que un gobierno puede llegar a ser injusto si, por ejemplo, se opone al orden divino, a la Ley de Dios; si exige algo que vaya contra la ley natural establecida por Dios, si va en contra de la dignidad humana, contra la libertad religiosa, etc.

En casos como éstos se aplica lo que vemos contestar a los Apóstoles cuando la autoridad civil les prohibe predicar en nombre de Jesús, o sea, cuando les prohibe realizar la tarea que Dios les había encomendado.

Si la autoridad divina está por encima de la autoridad civil, es claro por qué ellos desobedecen y al serle reclamada su desobediencia, ellos responden: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hech. 5, 27-29).

Es decir, cuando entra en conflicto la obediencia a Dios con la obediencia al poder civil, hay que tener en cuenta que toda autoridad temporal tiene su origen en Dios y que la autoridad divina está por encima de la autoridad humana.

2.) En segundo lugar, debemos tener claro que Dios es el Señor de la historia y todo lo ordena El para la salvación de la humanidad y de cada ser humano en particular.

Hasta las leyes de la Roma pagana y sus gobernantes sirvieron para que se llevaran a cabo los designios de Dios, tanto para el nacimiento como para la pasión y muerte de Jesús, el Salvador del mundo: el edicto de empadronamiento de los judíos, ordenado por el Emperador romano, obligó a San José y la Virgen a ir a Belén, donde nacería el Salvador del mundo (cfr. Lc. 2, 1-5) anunciado desde antes por el Profeta Miqueas (cfr. Mt. 2, 4-5 y Miq 5, 2). Con el juicio de Pilato a Jesús (cfr. Jn. 19, 14-16) se cumplió la redención del género humano.

Nada escapa, entonces, a los designios divinos, bien sea porque Dios lo causa o bien porque lo permite. Los mismos gobernantes -sean buenos o malos, sean convenientes o inconvenientes, sean tolerantes o intolerantes, sean lícitos o ilícitos, sean tiranos o magnánimos- aunque no lo sepan o no lo quieran reconocer, aunque no se den cuenta sus gobernados, son instrumentos de Dios para que se realicen los planes que El tiene señalados para trazar la historia de la salvación de la humanidad.

Si revisamos la parte de la historia de la salvación que encontramos en la Sagrada Escritura, podemos ver cómo Dios va realizado su plan de salvación en el pueblo escogido. A veces éste se ve librado por Dios por un conjunto de circunstancias que pueden llegar a considerarse un milagro, enviándoles, por ejemplo, un jefe que los lleva a la victoria, o a veces, por el contrario, permitiendo que el pueblo fuese o derrotado o desterrado o dividido.

En todas las circunstancias está la mano poderosa de Dios, porque “Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman” (Rom. 8, 28). En esto consiste la Historia de la Salvación, realizada por Dios, en la que utiliza a los seres humanos como instrumentos suyos para realizar sus planes, porque Dios es el Señor de la historia… nadie más.

Veamos, por ejemplo, lo que ocurrió al pueblo de Israel en una época de su historia:

931 años antes de la venida de Cristo, se dividieron las doce tribus y se constituyeron en dos reinos, el Reino del Norte y el Reino del Sur (cfr. 1 Re. 12, 1-32).

Luego en el año 722 antes de Cristo, cae el Reino del Norte en manos de Asiria (cfr. 2 Re. 17, 5-6 / 18, 9-12).

Y en el año 587 antes de Cristo cae también el Reino del Sur, quedando Jerusalén con su Templo destruido y sus habitantes desterrados a Babilonia (2 Re. 24, 10-17). Y todo esto, por más adverso que pareciera para el pueblo escogido, lo permitió Dios, el Señor de la historia.

La Primera Lectura (Is. 45, 1.4-6) de hoy nos muestra la escogencia que el mismo Dios hace de un Rey pagano, Ciro, a quien convierte en el liberador del pueblo de Israel. Ciro, Rey del Imperio Persa, al conquistar Babilonia en el año 538 antes de Cristo, da la libertad a los judíos para que regresen a su tierra y –siendo pagano- autoriza la reconstrucción del Templo de Jerusalén (cfr. Es. 1).

Sin saberlo, Ciro colaboró con Dios para que todos vieran su gloria y a El se le rindiera culto nuevamente en el Templo de Jerusalén. Así nos dice la Primera Lectura de hoy sobre la elección de Ciro por parte de Dios para ser su instrumento: “Te llamé por tu nombre y te di un título de honor, aunque tú no me conocieras … Te hago poderoso, aunque tú no me conoces, para que todos sepan que no hay otro Dios fuera de Mí. Yo soy el Señor y no hay otro” (Is. 45, 1-6).

En el comienzo de la historia de la Iglesia vemos cómo las persecuciones a los cristianos por parte de los romanos, sirvieron para la difusión del Evangelio de Jesucristo. Siempre se ha dicho que la sangre de los mártires es multiplicadora de semillas de nuevos cristianos. Y así fue y sigue siendo. Dios, de un aparente mal, como es la muerte de cristianos inocentes, saca un bien. Así sigue Dios escribiendo la historia de la salvación.

Más recientemente en nuestro siglo, vemos cómo los regímenes marxistas que habían intentado apagar la fe en Dios, no lo lograron del todo. La fe del pueblo se mantuvo viva y, cuando parecía que estaba apagada, fue como un fuego que vuelve a encenderse a partir de las cenizas.

Todo lo ordena Dios para sus fines. La historia de cada ser humano en particular y de los pueblos está en manos de Dios. Por encima de todo gobierno humano está el gobierno de Dios. Y todo lo ordena Dios, origen de toda autoridad humana y Señor de la historia, para realizar la historia de la salvación de cada ser humano en particular y de toda la humanidad.

Volviendo sobre la moneda que Jesús pide que le muestren, ésta tiene esculpida la imagen del César. Y ¿qué imagen tenemos nosotros esculpida en nuestra alma? La de Dios, pues hemos sido creados a su imagen y semejanza. Y con el Bautismo hemos sido sellados con el sello de Cristo.

Entonces, hay que dar al César lo que es del César, pero más importante aún es dar a Dios lo que es de Dios: cuando llegue el momento de presentarnos ante El, mostrémosle Su imagen esculpida en nuestra alma. Ese será el final feliz de nuestra propia historia de salvación.

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Opinión: Principio de Jerarquía en los Presupuestos Generales, por Rafael Fenoy

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En el último trimestre de cada año llega el tiempo de los Presupuestos Generales, bien de las instituciones estatales o autonómicas o provinciales o comarcales o locales. Mucho “o” para un único pagador, el pueblo, que en distintas formas, con distintos recursos, con diversos instrumentos legales es “ordeñado” con regularidad y puntualidad germanas.

Para hablar de Presupuestos es preciso contar con dos grandes partidas: Ingresos y Gastos. Normalmente se supone que el Gasto necesario, el imprescindible, es el que debe orientar la obtención de ingresos. Pero el arte de hacer la “carrera” política lleva a darle la vuelta al proceso ya que el problema fundamental es como gastar lo ya recogido o pendiente de recoger. De forma que al final, el arte de hacer posible lo necesario es sustituido por el arte de gastar cuanto más mejor, para mayor gloria de quien gasta, que de esta forma queda investido como benefactor de las comunidades.

Si alguna fuerza política con vocación de servir al pueblo desea hacer aportaciones a la confección de unos presupuestos generales debería fijar algunos criterios que le ayuden a ello. El primero es establecer un ordenamiento jerárquico del gasto, en función de la mayor necesidad del pueblo, que es quien paga los impuestos.

A poco que se piense surge la salud como un referente obligado. Cada persona tiene derecho a la salud, ya que si ella toda actividad humana queda mermada e incluso paralizada. Por ello tiene sentido que la primera partida presupuestaria se dedique a garantizar, además de la atención médica, la vida en ambientes saludables, no contaminados, la disponibilidad de agua potable y la capacidad de poder vivir bajo techo, una vestimenta y calzado adecuados al medio ambiente y una sana alimentación.

Todo ello conjura los peligros de enfermar y a ello deben dedicarse en primer lugar todos los esfuerzos presupuestarios. Una vez garantizado este supremo bien, se acometerá la redacción de otras partidas presupuestarias comenzando esta vez por la Educación. Hasta tanto el presupuesto general no garantice a cada persona este derecho a la salud, no tiene sentido seguir “invirtiendo” en nada. Este principio de Jerarquía llevaría a la paralización de proyectos faraónicos para mayor gloria de los políticos de turno, que por cierto como están en esto de la política por “vocación”, no cobrarán un euro si no quedan dineros para ello.

Sorprendentemente este principio de Jerarquía presupuestaria se viene aplicando, no es nuevo. Pero la ordenación del gasto se viene realizando aplicando el criterio de “primero mi sueldo”, mi carrera política, después la casa real, el favor a mis amigos y “clientes” empresarios, banqueros, el pago a las gentes “a mi servicio” …. y luego, muy al final lo que precisa el Pueblo. La posibilidad de dar la vuelta a este proceso la tiene el Pueblo en cada cita electoral.

Fdo Rafael Fenoy Rico

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Opinión: El ingrediente que falta para la secesión, por Rafael Fenoy

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Para que un movimiento secesionista sea viable se requiere que la parte que desea escindirse tenga suficiente poder para imponer su deseo. Este poder puede venirle de su capacidad para imponer condiciones o de la falta de interés de parte contraria en retenerla unida.

En el caso de Catalunya en tres ocasiones algunas gentes catalanas han pretendido escindirla bien de la corona de Felipe IV en 1641, la intentona de 1714 cuando Felipe V, Borbón ocupó Barcelona, meses después de que Francia se retirara de Cataluña o de la España republicana en el 1931 o el 1934. En esas ocasiones la intervención del quien gobernaba España abortó el movimiento secesionista, siendo la causa esencial la falta de apoyo exterior.

Precisamente en la España de 1640 se produjeron dos intentos separatistas: Portugal y Cataluña. El primero se consumó por el apoyo de Francia y el reconocimiento de la entonces comunidad internacional contraria a la Casa de Hausburgo. En Cataluña fue notable el cambio que se produjo en 1641 cuando, después de la proclamación de la república Catalana y ante la llegada de las tropas de la corona, el presidente de la misma la finiquita, apenas unos meses después, proclamando como Conde de Barcelona a Luis XIII rey de Francia. Esta nación extranjera incentivó los dos intentos de secesión del territorio hispano, consumándose el portugués y abortando el catalán. En los intentos protagonizados en 1931 y 1934, la facción independentista no contó con reconocimiento ni apoyo exterior y eso supuso una efímera vida.

En la actualidad Puigdemont, presidente de la autonomía catalana, ha pretendido por activa y por pasiva, de manera insistente, incluso machacona, durante varios años conseguir el apoyo de la llamada comunidad internacional, mediante un despliegue de medios sin precedentes. Ha generado la Generalitat una red de oficinas en el extranjero, suerte de embajadas, que como primer objetivo pretendía generar contactos al más alto nivel político y económico. Configurándose como auténticos lobits en favor de la idea independentista, para garantizar, que una vez terminado el process, la republica catalana fuese reconocida como estado soberano. Recientemente, El Mundo publicaba: “El Gobierno regional de Cataluña contrató a una firma especializada de Estados Unidos para hacer “lobby” ante las autoridades y empresarios norteamericanos por la convocatoria de la consulta ilegal de independencia del 1 de octubre”. A pesar de la opacidad y el sigilo consecuente, puede afirmarse que se han destinado millones de euros a esta tarea, y ¡oiga!, dineros del pueblo catalán, soberanista o no, se han dilapidado en esta intentona. Una vez consumado el despropósito sería lógico pensar de que “la Generalitat ens roba”.

Hace justo un año, octubre de 2016, el confidencial publicaba que “Los nacionalistas confían en que el Estado israelí les proporcione créditos cuando pierdan el respaldo del Banco Central Europeo”. Hasta el momento el Estado de Israel no ha manifestado su apoyo a la declaración de independencia. A pesar de alguna que otra manifestación de personalidades extranjeras lo cierto y verdad es que ningún país ha reconocido la independencia proclamada por Puigdemont el 10 de octubre. La falta total de apoyo del gran capital, hacen inviable cocinar la secesión.

Fdo Rafael Fenoy Rico

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Opinión: Mareas verdes otoñales, por Rafael Fenoy

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Cuando las instituciones, que se suponen deben representar los intereses del conjunto de la sociedad, dejan de cumplir su función, se convierten en un inconveniente para resolver las situaciones que la población siente como problemáticas, insatisfactorias, siendo ineficaces para atender sus necesidades. Es en ese preciso momento cuando pasan estas instituciones a ser una parte del problema.

Dentro de esta categoría de “instituciones” se encuentran, además de los organismos de las administraciones públicas, los sindicatos y partidos políticos. Esto explica el sentir mayoritario de la sociedad de rechazo y la urgencia de prescindir de estas instituciones que han perdido legitimidad representativa a fuerza de no contar con la ciudadanía, en el caso de la administración, ni con las personas afiliadas a partidos y sindicatos.

Desde hace 40 años, en este país no se ha contado con la población para afrontar soluciones a los problemas comunes. Y este ninguneo a nadie preocupaba, ya que se partía de un plus de confianza del pueblo hacia sus gestores y organizaciones, que entendían defendían los intereses comunes. Pero después de no pocas prácticas corruptas, de una escalada de miles de dirigentes a puestos bien remunerados y de una absoluta falta de sintonía con las necesidades sociales, las gentes han comenzado a experimentar que estas instituciones no las representan y que deben ser ellas mismas las que impongan la razón y el derecho que se cubran sus necesidades básicas mediante unos servicios públicos de calidad. De entre ellas la Salud y la Educación surgen como elementos emblemáticos de sociedades modernas y avanzadas.

Para exigir soluciones a los graves problemas de la sanidad en el Campo de Gibraltar la ciudadanía, convocada por plataformas ciudadanas, ajenas a partidos y sindicatos, tomo las calles tanto en La Línea de la Concepción como en Algeciras. El próximo día 10 en Educación, otra iniciativa ciudadana, Marea Verde, ha convocado un paro en todos los centros educativos de 12 a 13 horas, animando a que se sume toda la comunidad educativa de cada centro. Se exige una dotación de profesorado que garantice las enseñanzas, que se cubran las bajas que se producen, se atiendan las necesidades especiales del alumnado, se climaticen los centros.

En definitiva se exige públicamente que los centros educativos de la comarca funcionen mejor de lo que han venido haciéndolo, estando obligada la administración de la Junta de Andalucía, recaudadora de impuestos, a aplicar los recursos precisos para ello.

Tanto la Marea Blanca, en Salud, como la Marea Verde, en Educación, han llegado, en este tiempo otoñal a este territorio, con la vocación de empujar de múltiples formas para que los derechos a la salud y educación estén dignamente asegurados para todas y todos.
Fdo Rafael Fenoy Rico

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Opinión: Hoy es San Francisco de Asis!! Patrono de los Animales y de los Ecologistas, por Ángel Corbalán

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“Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible.” (Francisco de Asis)

Es el santo patrono de todos los animales, veterinarios y de los ecologistas, y son muchas las anécdotas que dan cuenta de la conexión especial y el poder que San Francisco tenía con los animales.

Cuenta la historia, que todas las especies lo escuchaban y obedecían sus órdenes, entre ellas las golondrinas, que lo seguían en bandadas y formaban una cruz por encima del lugar donde él predicaba. Hasta un lobo salvaje que devoraba las ovejas y atacaba a los hombres, dejó de agredir tras ser amansado por este ecologista italiano.

Con el paso del tiempo, estas anécdotas que demuestran el amor de San Francisco por la naturaleza fueron las que motivaron a la Organización Mundial de Protección Animal a instaurar el 4 de octubre (fecha en la que falleció el santo) como Día Mundial de los Animales.

Asimismo, el Papa Juan Pablo II también valoró el accionar ecológico de este gran hombre italiano y, en 1980, lo proclamó Patrono de los Animales y de los Ecologistas.

El retrato de san Francisco

Las oraciones de la Misa trazan hoy un fiel retrato de San Francisco. Este hombre de Dios «dejó su casa, abandonó la herencia que le pertenecía y logró llegar a ser pobre y necesitado; v así. el Señor le tomó a su servicio».

Francisco llevó una vida «asemejándose a Cristo por la humildad y la pobreza», llena de «amor jubiloso»; «se consagró al misterio de la cruz»; «en su caridad y en su celo apostólico», se puso al servicio de todos para salvarlos a todos. Francisco de Asís es, sin duda, el santo cuya vida ha reproducido más a la letra la de Jesús.

Desde el día en que, en San Damián oyó cómo le decía el Crucificado: «Vete y repara mi Iglesia en ruinas» (1206) hasta aquel otro en que, sobre el Averno, recibió los estigmas de la Pasión (1224), y al de su muerte, tendido en tierra, cerca de Santa María de los Ángeles (1226), toda su vida dilatada de itinerante entre sus hermanos a los que por humildad, llamó Hermanos Menores.

Francisco no tuvo otro deseo que fijar sus pasos tras las huellas de Jesús, a fin de vivir las Bienaventuranzas. «Dichosos los pobres»: Francisco se encuentra reflejado por entero en esas palabras: . dicha y pobreza, dicha nacida de la pobreza, simplicidad de corazón y humilde adhesión a los ministros de Jesucristo, ternura para con todos los hombres y, más allá de ellos mismos, para con todas las criaturas, tal es el secreto de la felicidad que Francisco enseñó a sus hermanos y hermanas. Y su mensaje sigue permanente en la Iglesia.«El varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial, el mínimo y dulce … », dirías que es el santo más para todo el mundo.

Ateos, agnósticos, herejes, anticlericales, todos sienten una ternura especial por el Poverello, y de esta manera quizá se abarata un poco su santidad, hecha sentimentalismo laico. De todas formas, quede claro que no era un bohemio caprichoso, como hijo de mercader sabía muy bien lo que costaba el dinero, pero también que el camino hacia Dios pasa por la renuncia, por lo que suele llamarse pobreza, y cuando ya no tenemos nada habrá que seguir dando, se da uno mismo, lo que se es.

Mientras tengamos cosas, éstas nos protegen de Dios, y una vez libres de las cosas y de su deseo, sólo queda darse, y eso es lo que significa la Pobreza. Lo que todos queremos rehuir prescindiendo cómodamente de lo exterior y de lo superfluo, hasta que desnudos de todo, se acaba dando el último reducto, la voluntad. Y sin embargo nadie glorificó como él la Creación, el hermano mundo. Desprendido de todo y amante finísimo de todo, del agua, del fuego, de la tierra, del aire, del hermano lobo, de la hermana ceniza, que es casta, decía, hasta de unos pasteles de almendra que le preparaba cariñosamente una devota.

El mundo, visto a través de Dios, es fraterno y hermoso, hasta en la hermana muerte, se disfruta en su voluntaria privación. Es el arte de la posesión en Dios, el arte de poseer la tierra con esa extraña lógica de los santos que es su tener y no tener: no teniendo nada, no deseando nada, se posee de verdad todo, siendo libre de las cosas se señorea alegremente el universo. ¡¡¡ paz y bien !!! Paix et bien!!! frieden und guten! Pace e bene! Peace and godness!

Oh San Francisco,
que recibiste los estigmas en La Verna,
el mundo tiene nostalgia de ti
como icono de Jesús crucificado.

Tiene necesidad de tu corazón
abierto a Dios y al hombre,
de tus pies descalzos y heridos,
y de tus manos traspasadas e implorantes.

Tiene nostalgia de tu voz débil,
pero fuerte por el poder del Evangelio.
Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy
a reconocer el mal del pecado
y a buscar su purificación en la penitencia.

Ayúdalos a liberarse también
de las estructuras de pecado,
que oprimen a la sociedad actual.
Reaviva en la conciencia de los gobernantes
la urgencia de la paz
en las naciones y entre los pueblos.

Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida,
capaz de contrastar las insidias de las múltiples culturas de muerte.

A los ofendidos por cualquier tipo de maldad
concédeles,Francisco, tu alegría de saber perdonar.

A todos los crucificados por el sufrimiento,
el hambre y la guerra, ábreles de nuevo las puertas de la esperanza.

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