Opinión: Se va Wert y llega Íñigo “el breve”, por Rafael Fenoy

Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedinmail

Con el nombramiento Íñigo Méndez de Vigo, como nuevo ministro de Educación y Cultura, se consuman las aspiraciones del Sr Wert para mejor posicionarse ante la debacle que acecha al PP en las próximas generales. Wert tiene una visión de futuro envidiable y no es extraño que el Sr Rajoy hay tenido que ceder in extremis a las presiones del “calvo culto”.

Siempre se ha proclamado la independencia absoluta del presidente de gobierno para hacer y deshacer en sus gobiernos, sin que quede suficiente aclarado que, cerca de las 20 horas de un día cualquiera, cuando está en las cosas de Bruselas, tenga que llamar por teléfono y utilizar internet para comunicar a la casa real que debe proceder con urgencia al nombramiento del nuevo ministro D. Iñigo, que, casualidad de casualidades, estaba con él también en Bruselas. Wert venía anunciando su marcha a la OCDE por motivos “personales” y el Sr Rajoy que no mueve ficha, hasta que, mire Vd. por donde, se ve obligado a hacerlo, aunque en sus declaraciones a medios, al día siguiente, pretenda hacer un chiste con eso de que las próximas modificaciones las hará al medio día.

¿Por qué D. Iñigo? ¡Chi lo sa! La primera obviedad es que era una de las personas que estaban a mano. A esas horas, parece, no había tiempo para encontrar a otra persona. Dicho esto hay que colegir que méritos no le faltan al nuevo ministro. Es decir, no desentona su currículum para el puesto que ocupa. Además de estar en Bruselas, cuenta con apoyos en la estructura del partido, tanto por sus contactos, después de más de 30 años en Europa, como por sus relaciones familiares que son amplias y relacionadas con la nobleza y aristocracia mercantil española. Está casado con María Pérez de Herrasti y Urquijo, hija de Ramón Pérez de Herrasti y Nárvaez, XIV marqués de Albayda, y de Begoña Urquijo y Álvarez de Eulate (hija de los marqueses de Bolarque). Ella es prima del actual ministro de Defensa Pedro Morenés y del empresario Borja Prado, presidente de Endesa.

A parte de los “ecos de sociedad” la cuestión relevante es si este cambio de ministros supondrá una nueva política ministerial, cosa difícil, ya que Rajoy manda mucho y sigue mandando. D. Iñigo tiene que lidiar, y en tiempos cortos e inquietos, por la cercanía del fin de su mandato, con una LOMCE que hasta hace poco, pocos apoyaban y que ahora nadie quiere hablar de ponerla en marcha en lo que toca, según calendario. Ya se ha pedido con insistencia, por casi todas las Comunidades Autónomas, la celebración del Consejo Interterritorial de Educación, que se reunió por última vez en marzo pasado, al objeto de paralizar el desarrollo de la LOMCE que, después de las Elecciones Generales, tiene los días contados.

Además el mundo de la cultura, que se alegra de la marcha de Wert, espera la reducción del IVA que se le aplica, con la oposición de Montoro. La Universidad requiere del nuevo ministro una política económica más generosa para el abaratamiento del acceso a sus estudios y relanzar la investigación… En fin que D. Iñigo tiene faena a espuertas, si se pone a ello. Lo consecuente para el tiempo que le queda en el convento es que se … dentro y a base de gestiones, reuniones, declaraciones de intenciones, comisiones y otros “ones”, ni nos enteremos que tenemos ministro.

A fuerza de equivocarse sería posible ya atribuirle el sobrenombre del “breve” si tenemos en consideración la duración media de ministros en esta larga transición hacia la democracia. Aunque si se mira la historia de la Educación de este pueblo en esto de durar poco no desentonaría nada, incluso podría estar por encima de la media si comparamos con el vaivén de los 53 ministros, en 23 años, que pasaron por el ministerio, creado por Romanones en 1900 hasta la Dictadura de Primo de Rivera. Los siguientes tampoco fueron longevos en el cargo, ya que desde el 1923 hasta el 1936 pasaron por el ministerio otros 20 ministros. Un total de 73 ministros en 36 años dando una media de 6 meses de mandato, lo que supone que alguno de ellos estaría en el sillón ministerial menos de un mes.

Fdo. Rafael Fenoy Rico

Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedinmail
Facebooktwittergoogle_pluslinkedinrssyoutube

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.