Opinión: Izquierda, derecha, al centro, ¡pa dentro!, por Rafael Fenoy

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Dicen airados unas y otros: ¡que viene la Izquierda! Otros vocean ¡que ya están aquí la derecha! Y quienes expectantes asisten a este aluvión de arengas, todas ellas descalificadoras, quedan atónitos ante mensajes sin contenido. ¿Qué se quiere decir con Izquierda? ¿Qué se pretende proyectar anunciando la derecha? En otra ocasión merecería la pena analizar la etimología de estas palabras cargadas ideológicamente desde su cuna.

Hay quienes aún le dan cierto significado político a estas palabras, sustantivándolas, cuando actúan coloquialmente como adjetivos e incluso como locuciones adverbiales. Recordando los adverbios de lugar como debajo, delante, dentro, detrás, aparecerían claramente las referencias a un lado (derecha) o al otro (izquierda).

Quienes aún pretenden dotar a estos adjetivos (porque no son sustantivos) de significado, mayor que el que les corresponde, se equivocan y, en bastantes ocasiones, adrede y con alevosía. Porque, en realidad, tachando al contrario de izquierdista o derechista se simplifica absolutamente todo el discurso político, reduciéndolo a inhumano, por descerebrado, irracional, falto de cordura.

Así quien, alegremente y punto, tacha de izquierdistas o de lo contrario a quienes políticamente se le oponen, insultan a la inteligencia de quienes los oyen. La ciudadanía merece ser tratada con respeto y poco, por no decir ninguno, hay, cuando el único mensaje que recibe es del miedo y la ira. ¡Votad al PP, porque es de derecha! ¡ni se os ocurra apoyar a PODEMOS, porque es de izquierda”.

Qué sencillo, y a la vez que transparente, sería (y por ello peligroso para quienes de la política desean medrar), que, quienes pretenden gobernar, expusieran las soluciones que requieren los múltiples y graves problemas que padecemos. Porque deben acertar doblemente, mostrando al cuerpo electoral dos cualidades esenciales para ser apoyados en las urnas: La primera que identifican certeramente los problemas, señal que se vive junto al pueblo, dentro del pueblo; y además, la segunda, que formulan la solución más adecuada para resolverlos, e importa mucho que sin crear otros nuevos.

Los partidos políticos que han defraudado, los que han mentido, los que prometieron y no hicieron, los que maniobraron y siguen haciéndolo, en las cañerías, en los colectores de las influencias, de las extorsiones,… deben recibir en las urnas su justo pago. Por ello es de suyo que quienes votan penalicen con su NO VOTO a quienes les insultan, intelectualmente hablando, pidiéndoles que NO VOTEN al contrario, porque es de Izquierda, ¡o no! Porque en el fondo, quienes viven de la política, sólo creen en este axioma: NI DERECHA, NI IZQUIERDA, AL CENTRO Y PA DENTRO.

Fdo Rafael Fenoy Rico

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