Concentración en la Plaza Alta por las muertes en el Estrecho

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La candidata número uno por la provincia de Adelante Andalucía para las próximas elecciones autonómicas, Ángela Aguilera, ha participado esta tarde en la concentración organizada por Algeciras Acoge contra las muertes en el Estrecho celebrada en la plaza Alta de Algeciras.

En dicho acto se ha leído el siguiente manifiesto:

17 inmigrantes muertos y 17 desaparecidos en una jornada negra en el Estrecho es el titular de un periódico nacional del día de ayer. Esta noticia es una más de la larga serie de noticias que sobre muertes de personas migrantes hemos venido escuchando o leyendo durante ya, demasiado tiempo.

El día 2 de noviembre de 1988, con la publicación de una fotografía en blanco y negro en un periódico local, se estrenaba esa trágica historia de noticias sobre muerte de personas migrantes en su intento de llegada a España. En esa foto, tomada en la playa de Los Lances en Tarifa, aparecía el cuerpo tendido en la arena de un joven con rasgos magrebíes. Era el primer cadáver que se había encontrado en la costa española como consecuencia del naufragio de una embarcación. Aquel día, mientras aquí recordábamos a nuestros amigos y familiares fallecidos, al otro lado del Mediterráneo ni siquiera se tenían noticias de esta muerte.

Hoy, treinta años después, debemos preguntarnos ¿Qué ha sucedido a lo largo de todos estos años? ¿Han seguido produciéndose muertes de personas migrantes en este Mar Mediterráneo al tratar de llegar a la Europa soñada?
Desgraciadamente sabemos la respuesta: se habla de cientos, de miles de personas que han perdido la vida en esos viajes tan peligrosos desde las costas de África a las costas europeas en estos últimos treinta años. Aunque se desconozca la cifra exacta de personas fallecidas, la existencia de un solo cadáver constituye ya un precio demasiado caro.

¿Qué está sucediendo en los últimos años? La OIM (Oficina Internacional para las Migraciones) nos informa periódicamente del número de llegadas por vía marítima y del número de muertes. En este sentido parecería que en términos absolutos las muertes en el Mediterráneo vienen disminuyendo (en 2016: 5.143, en 2017: 3.117, en 2018 –a 26 octubre: 1.969); sin embargo, el cálculo proporcional al número de llegadas nos proporciona los siguientes resultados: 2016 (muertes 1,40%), 2017 (1,78%) y 2018 (2,01%).

En conclusión la proporción de muertes en el Mediterráneo por naufragio de embarcaciones en relación al número de personas llegadas a Europa, va en progresivo aumento en los últimos tres años, según la OIM. Dicho de otra forma la probabilidad de morir en el Mediterráneo hoy es mucho mayor que hace cuatro años y cada año que pasa aumenta esa probabilidad.

Aunque se nos diga que la culpa de estas llegadas a Europa la tienen las “mafias”, sabemos que los grandes responsables de estas muertes están en la Unión Europea: políticas comerciales que ahogan al continente africano, políticas migratorias basadas exclusivamente en el control y en la externalización de las fronteras y la reducción cada vez más importante de la ayuda al desarrollo hacen que, aunque la llegada por medio de embarcaciones viene reduciéndose, las muertes vienen proporcionalmente aumentando.

A este lado del Mediterráneo seguiremos preparando nuestras muertes con los correspondientes pagos a las compañías aseguradoras. Al otro lado del Mediterráneo empiezan a preparar sus muertes tatuándose sus nombres en sus cuerpos – brazos sobre todo- para poder ser identificados en caso de fallecimiento en su huida hacia Europa.

Además de estas víctimas existen otras muchas víctimas que pierden la vida en su camino desde sus países de origen a la costa africana desde la cual embarcan hacia Europa. Estas víctimas son incontables, ninguna organización ha podido contabilizarlas, pero sabemos que son muy numerosas; no ocurren en el mar, suceden en la tierra, como consecuencia, entre otras, de la violencia ejercida sobre las personas o de las difíciles condiciones climáticas a las que se ven sometidas.

Por último debemos recordar en estos momentos a todas las personas, familiares y amigos de estas personas muertas o desaparecidas que sufren en silencio la ausencia de los suyos, que solo querían vivir.

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