La Cofradía del Santo Entierro protagoniza “La pieza del mes” del Museo Municipal

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MUSEO PIEZA DEL MES2

La Real, Antiquísima y Venerable Cofradía del Santo Entierro y María Santísima de la Soledad ha sido este mediodía la protagonista del programa “La pieza del mes”, que desarrolla el Museo Municipal. En este ocasión, ha sido el hermano mayor de la Corporación del Viernes Santo, Cándido Romaguera Mena, quien ha presentado el libro de actas de la hermandad, fechado en el año 1842, y que recoge los documentos derivados de los cabildos celebrados desde esa fecha hasta 1957.
La actividad ha contado con la presencia del alcalde, José Ignacio Landaluce, y de la teniente de alcalde delegada de Cultura, Pilar Pintor, quienes han destacado la importancia que el mundo cofrade algecireño tiene en el ámbito cultural gracias al importante patrimonio con el que cuentan. Asimismo, han estado presentes el teniente de alcalde responsable de Urbanismo, Diego González de la Torre, y el presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, Manuel Delgado Cerro.
La Cofradía del Santo Entierro es la más antigua de las hermandades algecireñas y del Campo de Gibraltar sin fusionar, ya que fue constituida el 2 de febrero de 1752, y cada Viernes Santo desarrolla la procesión oficial de la ciudad.

El Libro de Actas de la Real, Antiquísima y Venerable Cofradía del Santo Entierro y María Santísima de la Soledad, recoge las actas de los Cabildos celebrados entre los años 1842 y 1957, un período fundamental en la Historia de esta Hermandad por varias razones. Es el documento escrito más antiguo que posee la Cofradía, y ha servido para conocer numerosos detalles sobre sus inicios, tales como la fecha de fundación, el dos de febrero de 1752, su nombre original, Cofradía de Penitencia del Santo Cristo de la Expiración y Santo Entierro, así como detalles particulares sobre los titulares, cultos, estatutos, etc.
Y es que, esta Hermandad – en sus orígenes – contó con un Cristo articulado que salía en procesión crucificado, alrededor de las tres de la tarde. Ya en la noche del Viernes Santo, los hermanos – tal y como cuenta el libro de actas – llevaban a cabo el acto del descendimiento y ese mismo Cristo, era desclavado de la Cruz para procesionar como Yacente, en la Noche del Viernes Santo, a partir de las nueve (hora que la Cofradía ha mantenido en toda su historia como horario de salida).
En este Libro de Actas también pueden encontrarse datos sobre cómo los acontecimientos que tuvieron lugar en nuestro país, afectaron a nuestra ciudad, y por extensión, a la que ha sido desde su origen nuestra sede canónica, la iglesia de Nuestra Señora de la Palma, y a la propia Cofradía.
Movimientos políticos, sociales y religiosos, que tuvieron lugar en este período de los siglos XIX y XX, provocaron vaivenes en el devenir de nuestra Hermandad, momentos de desapego o desinterés y de caída, y otros momentos de fervor y crecimiento. Un ejemplo de estos momentos de crisis fue el incendio de la parroquia de la Palma y la destrucción del patrimonio de la Cofradía al inicio de la II República, que conllevó varios años de silencio en la expresión pública de la religión por las calles de la ciudad. No obstante, la Cofradía siguió existiendo, tal y como se refleja en este documento y aunque las procesiones prácticamente desaparecieron, los cultos al Cristo Yacente, continuaron a pesar de las dificultades.
No todo fueron dificultades…, son más abundantes los momentos de prosperidad y crecimiento reflejados en las Actas de este Libro, aquellos que explican cómo llegaron a la Hermandad sus actuales Sagrados Titulares, el Cristo Yacente en 1944, y María de la Soledad en 1953; la estrecha vinculación, también desde 1944, de nuestra Cofradía con el mundo militar, al nombrar Hermano Mayor Honorario al antiguo Regimiento de Artillería de Costa nº 5, y que en cierta manera, continúa hasta nuestros días, con el fortalecimiento de las relaciones con el regimiento de Artillería que, precisamente, en esta Semana Santa, va a volver a incrementar su representación y su presencia en el desfile procesional del Viernes Santo.
En definitiva, una especie de diario que recoge acuerdos y normativas, pero también vivencias y anécdotas de varias generaciones de Juntas de Gobierno, expresando la vida cotidiana en el seno de una Cofradía, y de ésta en una ciudad en pleno desarrollo, como sucedió durante la primera mitad del siglo XX.
Por último, en este Libro de Actas vienen reflejados los nombres de muchos algecireños que estuvieron vinculados a la Cofradía del Santo Entierro y que formaron parte de la vida política, social, cultural, artística o religiosa de nuestra ciudad en años convulsos para la historia del país. Las páginas de este Libro forman por sí mismas, un homenaje a todos aquellos hermanos que siguieron confiando, gracias a su fe, en mantener encendida la llama que ilumina a esta Cofradía para que siga viva 266 años después de su fundación.
Ahora, las actas se siguen guardando en libros, por su puesto, más modernos y que vienen reflejando cada uno de los acontecimientos que se desarrollan en el seno de la Hermandad. Nuestro último apunte, antes del cabildo ordinario de cuentas celebrado la pasada semana, fue la aprobación y conclusión de la primera fase del paso del Señor que vamos a estrenar, este Viernes Santo, para engrandecimiento de nuestro patrimonio, nuestra Hermandad y en definitiva, engrandecimiento de la Semana Santa de nuestra ciudad, con la que nos sentimos – como no podía ser menos – muy identificados. De hecho, nunca hemos querido perder la identidad, llevando en el manto de La Soledad, el escudo de Algeciras y las estrellas que ya portaba al manto anterior y que tienen una larga historia que les resumo. Se trata de unas estrellas que en el antiguo manto, portan bajo el bordado los nombres de las familias de los alféreces de complemento caídos en la guerra civil. Ahora, hemos querido mantener la tradición y se decidió que el nuevo manto también llevase estrellas en homenaje a aquellas familias, pero las nuevas, llevan los nombres de las familias que quisieron participar con diferentes donativos en sufragar parte de la adquisición del manto.
Es una más de las muchas curiosidades de nuestra Cofradía, junto a los tiempos en los que la Junta de Gobierno estaba obligada a sufragar los gastos del sepelio a los hermanos difuntos, acompañándolos con el estandarte y los faroles hasta el cementerio, en el día de su muerte. O como la imposibilidad de formar parte de la hermandad, de las mujeres embarazadas. O como la confección de la antigua Cruz de Guía, con restos del ala de un avión caído en los montes de El Cobre, durante la Guerra Civil Española. Como les digo, curiosidades que hemos podido saber gracias a este y otros documentos de la Hermandad.

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