Archive for enero 2018

Opinión: Llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, por Ángel Corbalán

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PORTADA B2

Hoy, celebramos la fiesta de la Sagrada Familia. Nuestra mirada se desplaza del centro del belén —Jesús— para contemplar cerca de Él a María y José. El Hijo eterno del Padre pasa de la familia eterna, que es la Santísima Trinidad, a la familia terrenal formada por María y José. ¡Qué importante ha de ser la familia a los ojos de Dios cuando lo primero que procura para su Hijo es una familia!

San Juan Pablo II, en su Carta apostólica El Rosario de la Virgen María, ha vuelto a destacar la importancia capital que tiene la familia como fundamento de la Iglesia y de la sociedad humana, y nos ha pedido que recemos por la familia y que recemos en familia con el Santo Rosario para revitalizar esta institución. Si la familia va bien, la sociedad y la Iglesia irán bien.

El Evangelio nos dice que el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría. Jesús encontró el calor de una familia que se iba construyendo a través de sus recíprocas relaciones de amor. ¡Qué bonito y provechoso sería si nos esforzáramos más y más en construir nuestra familia!: con espíritu de servicio y de oración, con amor mutuo, con una gran capacidad de comprender y de perdonar. ¡Gustaríamos —como en el hogar de Nazaret— el cielo y la tierra! Construir la familia es hoy una de las tareas más urgentes. Los padres, como recordaba el Concilio Vaticano II, juegan ahí un papel insubstituible: «Es deber de los padres crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, y que favorezca la educación íntegra personal y social de los hijos». En la familia se aprende lo más importante: a ser personas.

Finalmente, hablar de familia para los cristianos es hablar de la Iglesia. El evangelista san Lucas nos dice que los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor. Aquella ofrenda era figura de la ofrenda sacrificial de Jesús al Padre, fruto de la cual hemos nacido los cristianos. Considerar esta gozosa realidad nos abrirá a una mayor fraternidad y nos llevará a amar más a la Iglesia.

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor. (De acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: “Todo primogénito varón será consagrado al Señor”), y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: “un par de tórtolas o dos pichones”. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que aguardaba el Consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

A medida que se acercaba el día pautado para la ceremonia de la purificación de la madre y la presentación de Niño recién nacido en el Templo de Jerusalén, la Madre de Dios, aun siendo inmaculada y purísima, y aun sabiendo que su Hijo era Dios, no dudaba en someterse a los requerimientos de la Ley Hebrea. Cuando llegó el momento partió la Sagrada Familia hacia Jerusalén (Lc. 2, 22-40).

El Evangelio nos habla de dos personas que pudieron reconocer al Salvador: Simeón y Ana.

¿Qué nos dice de Simeón? “Era justo y piadoso y esperaba la consolación de Israel; en él moraba el Espíritu Santo”. ¿Y de Ana? “No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones”.

Simeón era un santo varón, a quien el Espíritu Santo le había revelado que no moriría sin conocer al Mesías prometido, “movido por el Espíritu Santo fue al Templo cuando José y María entraban con el Niño Jesús para cumplir lo prescrito por la Ley”.

Asimismo, una santa mujer llamada Ana, fue favorecida de conocer al Niño y de reconocerlo como el Salvador, por lo que “daba gracias a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la liberación de Israel”.

El devoto Simeón no pudo contener su emoción, y al saber quién era el Niño, nos dice el Evangelio que “lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: ‘Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto al Salvador”.

Luego Simeón los bendijo y se dirigió a la Virgen María, diciéndole: “Mira, este Niño … será puesto como señal que muchos rechazarán (signo de contradicción) ¡y a ti misma una espada atravesará el alma!”

¿Qué significado tiene esta profecía del anciano Simeón? Notemos que el Evangelio nos traslada repentinamente de la cueva de Belén al Templo de Jerusalén, cuarenta días después del Nacimiento del Niño Jesús. Y aún en plena celebración navideña nos pone una nota de advertencia y de dolor. Nos anuncia que el Salvador prometido provocará oposición de muchos y, además, que su misión será en dolor -para El y para su Madre- pues el Niño que ha nacido es el Cordero que deberá ser inmolado para la salvación del mundo.

¿En qué consiste ser “signo de contradicción”? En que muchos aceptarían la salvación que nos trae este Niño recién nacido, pero muchos la rechazarían.

La Santísima Virgen y San José, Simeón y Ana son modelos de lo que Dios requiere de nosotros para realizar su obra de salvación: docilidad a Dios y entrega a su Voluntad, que nos son dadas especialmente en el recogimiento y oración. Si los imitamos, el Espíritu Santo nos hará saber que Jesús es nuestro Salvador y así El podrá cumplir en nosotros su obra de salvación.

Poco tiempo después de la Presentación en el Templo y de la visita de los Reyes Magos tiene lugar un suceso ligado a los hechos de Navidad, al que no le damos demasiada importancia. Es la Huída a Egipto de Jesús, María y José, que nos trae el Evangelio de la Fiesta de la Sagrada Familia.

Después de marchar los Magos, el Ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al Niño para matarlo.» José se levantó; aquella misma noche tomó al Niño y a su Madre, y partió hacia Egipto, permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes (Mt 2, 13-15).

La Sagrada Familia tenía todo el auxilio del Cielo, pero a pesar de eso, este exilio abrupto era una adversidad. Imaginemos la incertidumbre en salir apurados en medio de la noche para huir sin ser notados. La angustia de pensar que el cruel Herodes, con todo el cruel poder de sus soldados, estaba buscando al Niño para matarlo.

Hacer un viaje por el desierto desconocido con frío y pocos bastimentos. Luego llegar de extranjeros a un sitio desconocido, sin conocer el idioma y las costumbres, todos problemas típicos de cualquier exilado, al que se añadía la dificultad de tratar de trabajar allí para mantenerse.

A todas estas incertidumbres se agrega la impresión y el dolor al conocer el terrible crimen cometido por Herodes contra los niños inocentes. Pensar que por el Hijo de Dios había sucedido este asesinato masivo. Jesús había venido para salvar al mundo y ya comenzaba a ser signo de contradicción. Así lo había anunciado el anciano profeta Simeón cuando el Niño fue presentado en el Templo (cf. Lc. 2, 34)

Y signo de contradicción ha seguido siendo Jesús para todo aquél que no desee aceptar la salvación que El nos vino a traer.

Porque… ¿qué significa esa profecía de Simeón? ¿En qué consiste ser “signo de contradicción”? Como hemos visto, significa que el Salvador prometido provocaría oposición de muchos, y que muchos aceptarían la salvación que nos trae este Niño recién nacido, pero muchos la rechazarían.

La salvación fue realizada por Jesús, pero somos libres de aceptarla o de rechazarla. Es el misterio de la libertad humana. Jesús lo ha hecho todo y desea que todos aprovechemos la salvación que El nos ha regalado, pero requiere que respondamos a ese gran regalo con algo muy pequeño e insignificante.

Lo que sucede es que eso tan pequeño que se nos pide a veces nos parece muy grande e importante. Es nuestra voluntad, otro regalo que también Dios nos ha dado.

Pero, ¿por qué nos cuesta tanto entregar nuestra voluntad y renunciar a nuestra libertad? ¿Por qué no imitamos a María y José en todos estos eventos navideños?

La Virgen entrega su voluntad en cuanto recibe el anuncio del Ángel Gabriel de que el Hijo de Dios sería concebido en su seno. Ella se hizo y se reconoció “esclava del Señor” (Lc. 1, 38), y siguió siéndolo toda su vida. Así, gracias a Ella y a su entrega, Dios realizó su obra de salvación de la humanidad.

San José no duda ni por un momento lo que le anuncia el Ángel a él también: que María ha concebido por obra del Espíritu Santo (cf. Mt. 1, 20). Tampoco titubea al recibir este otro anuncio de huir a Egipto. Confía en Dios y se lanza de inmediato a lo desconocido del exilio inesperado.

Por cierto, la crueldad de Herodes no quedó sin castigo en la tierra. Dios a veces castiga aquí también, como a veces podemos constatar. El historiador Flavio Josefo describe con todo detalle la horrible muerte que sufrió poco después de estos terribles hechos. Acabó consumido por una enfermedad intestinal putrefacta que despedía un hedor insoportable. Murió unos tres años después del nacimiento de Jesús.

Después de la muerte de este tirano, la Sagrada Familia se estableció en Nazaret posiblemente cuando Jesús tenía unos 3 a 4 años de edad.

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El día 3 VI Arrastre de Latas visita de los Reyes Magos al Acebuchal

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El próximo día 3 a las cinco y media de la tarde desde la puerta de la asociación de vecinos en la avenida del Embarcadero nº 7 (Algeciras) comenzaremos el tradicional arrastre de latas para llamar a S.S.M.M. los Reyes Magos.

El arrastre terminará a las 6 de la tarde en la puerta de la asociación donde disfrutaremos del baile de los alumnos de latino de Abraham Lozano y flamenco de Silvia Salas. Con bailes y música esperaremos la llegada de S.S.M.M. los Reyes Magos de Oriente.

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El Sorteo de Navidad de la ONCE reparte su suerte en Los Barrios y Algeciras

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El Sorteo de Navidad de la ONCE ha volcado una gran parte de su fortuna en Andalucía, con cerca de 19 millones de euros en premios entre las provincias de Málaga, Cádiz y Granada. Las localidades más afortunadas han resultado Marbella (Málaga), Los Barrios y Santa Fe (Granada), donde se han repartido cuatro millones de euros en cada localidad con diez cupones premiados con 400.000 euros cada una.

La lluvia de premios del primer premio de este Sorteo se ha extendido por las tres provincias andaluzas. La más afortunada, Málaga, con 20 cupones premiados con 400.000 euros que suman 8 millones de euros, cuatro de ellos repartidos en Marbella, con diez cupones premiados a las cinco cifras del primer premio que ha vendido Óscar Manuel César. Antequera y Campillos se han llevado dos millones de euros cada una con otros cinco cupones del primer premio en cada localidad, vendidos por Antonio Fuentes y Juan Antonio Parejo respectivamente.

En Cádiz han sido 17 cupones y 6,8 millones de euros en premios del primer premio que se han repartido entre Los Barrios, con cuatro millones que ha dado Alfonso Gómez y 10 cupones premiados, y Algeciras con otros siete cupones y 2.800.000 euros. En esta localidad Francisco Castilla repartió dos millones con cinco cupones premiados y Mónica Galera 800.000 euros con otros dos cupones.

Y en Granada, se han repartido otros cuatro millones de euros con diez cupones premiados con 400.000 euros en el municipio de Santa Fe que ha vendido Antonio Plata.

En total, solo el primer premio ha repartido 18,8 millones de euros entre las provincias de Málaga, Cádiz y Granada. Han sido casi 28 millones de euros en premios del primer premio repartidos además en Granollers (Barcelona), Torre Pacheco (Murcia), Ponferrada (León), Alicante y Oropesa de Mar (Castellón). Del segundo premio, se ha vendido además un cupón dotado con 40.000 euros el cupón a las cinco cifras en la localidad sevillana de La Rinconada.

Este año, el Sorteo de Navidad de la ONCE ponía en juego 910.000 cupones premiados por solo 10 euros y ofrecía más de 47 millones de euros en premios. El primer premio repartía 75 premios de 400.000 euros a todas las series de un número de cinco cifras; el segundo premio otros 75 premios de 40.000 euros a todas las series de un número de cinco cifras; y el tercer premio repartía también 75 premios de 20.000 a todas las series de un número de cinco cifras.

Para el próximo viernes, 5 de enero, el Eurojackpot de la ONCE, la nueva ‘lotto’ de Europa que juegan ya 18 países europeos (Alemania, Finlandia, Dinamarca, Eslovenia, Italia, Países Bajos, Estonia, España, Croacia, Islandia, Letonia, Lituania, Noruega, Suecia, República Checa, Hungría, Eslovaquia y Polonia), ofrece un bote de 43 millones de euros para la primera categoría.

Los cupones y productos de juego de la ONCE se comercializan por los 20.000 agentes que integran su red de ventas. A través del Terminal Punto de Venta (TPV), el cliente puede elegir además el número que más le guste. También se pueden adquirir desde la página web oficial de juego de la ONCE www.juegosonce.es y establecimientos colaboradores autorizados.

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