Opinión: Planificar las pasiones, por Rafael Fenoy

Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedinmail

demonstration-549033_960_7201

La conducta humana suele estar dirigida por la razón a la que en unas ocasiones se suma la pasión como fuerza que empuja a la acción y en otras es sustituida por esta de forma que la pasión dirige y anima al mismo tiempo.
La pasión emparentada con el padecer puede convertirse, y con frecuencia así ocurre, en un desenfreno, un desmedido sentimiento que arrastra la vida más allá de la razón, haciendo esclava a la voluntad del frenesí pasional. Creando el espejismo de que quien padece la pasión sigue teniendo capacidad para decidir y competencia para discernir.

¿Qué sería de la vida sin pasiones? Un erial estéril, de sentimientos neutros, que abocarían a la mayor de las depresiones y desesperanzas. Bueno es tener pasiones en la vida. Necesarias son para impulsar la conducta hacia lo deseable, lo que se precisa para conseguir la felicidad. Sin embargo, al igual que el agua encauzada brinda múltiples beneficios y desbordada es causa de grandes males, así aquello que nos apasiona debe acotarse en un afán de delimitar y diferenciar el ser uno mismo, el yo personal y sus circunstancias, de la tendencia pasional.

Para ello nada mejor que reconducir la conducta mediante una razonable organización del tiempo. Porque vivir sólo se puede materializar en momentos de vida. Adjudicando estos fragmentos de existencia de manera inteligente la pasión nos conduce a las metas deseadas, salvaguardando el equilibrio emocional que permite la serenidad del ánimo y la reflexión necesaria para cualquier planificación.

Surge pues la necesidad de planificar las pasiones de manera que nunca se conviertan en el todo y si asuman la benéfica parte que le corresponda. Y esta planificación temporal queda sujeta al artilugio medidor del tiempo, el reloj, que se convierte en un aliado poderoso al quedar, cual Ulises atado al mástil de la nave, fuera del alcance del sugestivo canto de la pasión, ya que quien la padece sabe que lo inunda todo, lo quiere todo incluso pretendiendo inmolar la vida de quienes la padecen.

Fdo Rafael Fenoy Rico

Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedinmail
Facebooktwittergoogle_pluslinkedinrssyoutube

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.