Opinión: Nunca pasa nada, hasta que pasa, por Rafael Fenoy

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Un trágico botón de muestra. El núcleo de población de Atlanterra es una extensa área de la costa dentro del término municipal de Tarifa, que se encuentra a una distancia de 42 Kms, colindando con Zahara de los atunes y situada a menos de la mitad (16 Kms) de Barbate. La población casi toda el año en Atlanterra no llega a los 500 habitantes, pero en época estival supera los 15.000. Un dato a considerar es que más de 2900 viviendas están censadas en la zona.

Si los servicio médicos son ya deficientes a lo largo de todo el año en Zahara de los Atunes, pues no hay servicios de urgencias 24 horas y ni tan siquiera una simple ambulancia, en verano se agrava la situación. Por otro lado, a pesar de la Orden de 7 de junio de 2002, por la que se actualiza el Mapa de Atención Primaria de Salud de Andalucía, que establece para Atlanterra la Zona (ZBS) de Bárbate, en la práctica se dirige a las personas a la zona sanitaria de Tarifa.

Más lejos y por tanto mayor tiempo de respuesta en caso de urgencia. Los vecinos se han organizado y llevan meses haciendo infructuosas gestiones alertado a las distintas autoridades del peligro existente ante esta falta de medios, ante un caso de urgencia grave. Pero los políticos “irresponsables” piensan que como ¡nunca pasa nada!

La desgracia ocurrió el pasado día 14 de julio, sufriendo una persona un infarto mientras transitaba por el paseo marítimo. Se llamó de inmediato al 112. La ambulancia tardó más de media hora en llegar y, para entonces, esta persona ya había fallecido. Incluso la Policía Local tardó más de dos horas en aparecer. Mientras los transeúntes pasaban ante la persona fallecida tapada por una manta, rodeada por su desconsolada familia, hasta que a altas horas de la madrugada con la presencia del forense se procedió al levantamiento del cadáver.

¡Y ahora qué! La probabilidad de sufrir un percance grave es directamente proporcional al volumen de población. En las últimas décadas la población ha aumentado su capacidad de moverse y además se incrementa el número de extranjeros residentes, unos y otros pagan impuestos. El sistema de Salud debe contemplar estas contingencias reforzando en periodo estival los servicios, precisamente para garantizar la prestación de los mismos.

Fdo. Rafael Fenoy Rico

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