Una estudiante de Económicas de La Línea saca los colores a la banca

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Una estudiante de Económicas de La Línea, Paula Hidalgo, ha sacado los colores a la banca. Como publica el diario El Confidencial en una información de Eduardo Segovia, los instrumentos que llevaron al rescate a la banca mundial en 2008 fueron los derivados, concretamente los que tenían debajo titulizaciones de las famosas hipotecas ‘subprime’. Los bancos otorgaban a estos títulos valoraciones muy altas, puesto que tenían el ‘rating’ más alto posible (AAA), pero cuando los hipotecados dejaron de pagar las letras, estos títulos pasaron a valer cero, lo que provocó pérdidas de billones de euros a las entidades. Pues bien, a pesar de toda la regulación bancaria posterior a la crisis, el sector sigue valorando mal los derivados, esto es, vuelve a asumir un riesgo enorme que no refleja en sus cuentas.

Quien ha hecho este descubrimiento no es un sesudo comité de banqueros centrales, ni el FMI, sino una estudiante de economía y finanzas de La Línea de la Concepción de 22 años llamada Paula Hidalgo, que ha ganado un premio del Colegio de Economistas de Madrid por su trabajo de fin de grado ‘Nuevos procesos de valoración para determinar el ‘fair value’ de instrumentos financieros’. En esta investigación, Hidalgo concluye que la forma de calcular el valor de los derivados que los bancos tienen en balance es la misma que en 2008 y, en consecuencia, no refleja realmente los riesgos que asumen las entidades. De hecho, hay derivados cuyo valor real es hasta siete veces inferior al que tienen consignado las entidades en sus libros.

“Los reguladores y supervisores internacionales se han limitado a generalizar la adopción de los estándares contables IFRS a nivel mundial. Esto incluye el cálculo del ‘fair value’ (o valor razonable) para las posiciones en productos estructurados, con el propósito de homogeneizar su valoración en un mundo financiero con tan alto grado de interconexión global. El inconveniente radica en que estos mismos organismos no proponen una metodología concreta para el cálculo del ‘fair value’ de los instrumentos financieros. Esto implica que son los propios bancos los que establecen los procedimientos y métodos para su estimación que creen convenientes”, explica la estudiante premiada.

Es decir, estamos de nuevo ante los famosos ‘modelos internos’ que utilizan los bancos para medir el riesgo de sus inversiones y que normalmente están sesgados para reducirlos al máximo (y así minimizar el consumo de capital), en lo que se suele denominar ‘enjuagues contables’. Tan escandalosa ha sido esta práctica que el Comité de Basilea ha decidido limitarla, poniendo unos mínimos o suelos a esos niveles de riesgo. Pero la aprobación de las nuevas normas, que debería haber tenido lugar ayer, se ha aplazado hasta marzo por la oposición de algunos países encabezados por Alemania y Francia.

Entrando en detalles técnicos, la tesis de Hidalgo sostiene que las valoraciones que hacen —entonces y ahora— los bancos se basan en la curva de tipos cupón cero (el gráfico que recoge los tipos de interés a futuro que descuentan los inversores desde los plazos más cortos a los más largos). Es lo que se denomina ‘modelo Black-Sholes’ y se lleva utilizando desde 1976. Pero es necesario cambiar esta curva y su construcción para que los resultados sean fiables, porque los productos estructurados son cada vez más complejos, algo que el modelo tradicional no tiene en cuenta.

A pesar de toda la regulación bancaria posterior a la crisis, el sector sigue valorando mal los derivados, esto es, vuelve a asumir un riesgo enorme que no refleja en sus cuentas.

La solución que propone en su trabajo no es demasiado complicada. Basta con aplicar el llamado coeficiente de Svensson, introducido en 1994, que refleja mejor la estructura de estos instrumentos. Un simple ajuste en las fórmulas que permitiría a las entidades seguir calculando las valoraciones de forma sencilla y rápida en una hoja de Excel, pero cuyos resultados son muy diferentes: “En nuestra muestra en concreto, hemos observado una opción ‘put’ [de venta] de un precio de unos 46 euros, tener un valor de cero euros tras realizar la misma valoración con el modelo recomendado en el trabajo. También hemos encontrado otras opciones ‘put’ con un precio de entre cuatro a siete veces inferior al obtenido en la primera valoración utilizando la curva cupón cero”, concluye.

Para el trabajo, ha utilizado opciones ‘plain vanilla’, es decir, estándares que cualquiera puede comprar a través de un bróker, sobre acciones cotizadas en bolsa. Las diferencias de valoración en opciones sobre subyacentes no cotizados, como las citadas titulizaciones hipotecarias, pueden ser todavía mayores. Pero no parece que el sector vaya a cambiar sus métodos actuales por otro que lo perjudica al incrementar el consumo de capital. Salvo que algún organismo internacional lo obligue a ello, que es otra de las conclusiones de este trabajo, dirigido por el profesor Francisco Pérez, de la Universidad Autónoma de Madrid.

FUENTE LA LÍNEA DIGITAL

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